
La Unión Europea de Radio Televisión (UER) decidió aplazar la votación sobre la participación de Israel en la próxima edición de Eurovisión 2026, prevista en Austria. La decisión, originalmente programada para noviembre, se pospuso hasta diciembre “a la luz de los recientes acontecimientos en Medio Oriente”, según un comunicado oficial del organismo.
La medida busca dar tiempo a los países miembros para mantener una discusión abierta y presencial sobre el tema, en medio de un clima político y social cada vez más polarizado en Europa.
Una decisión marcada por la tensión política y la presión internacional
La UER informó que el Consejo Ejecutivo del organismo acordó incluir el debate sobre la participación de Israel en la Asamblea General ordinaria de invierno, que se llevará a cabo en diciembre. Con ello, se cancela la sesión extraordinaria prevista para noviembre, anunciada en septiembre tras los llamados de varios países europeos a boicotear el evento si Israel era incluido.
El aplazamiento responde a la necesidad de analizar la situación “con mayor contexto y serenidad”, según fuentes cercanas a la organización. La decisión ocurre poco después del anuncio de un cese al fuego entre Israel y Hamas, lo que ha reconfigurado el panorama diplomático y la postura de algunos países europeos respecto a la competencia.
División entre los países europeos por la participación de Israel
Antes del anuncio del aplazamiento, varios países habían manifestado su rechazo a la participación de Israel en Eurovisión 2026. España, Irlanda, Eslovenia, Islandia y los Países Bajos declararon públicamente que no enviarían representantes a Viena si Israel era admitido en el concurso.
Por otro lado, países como Bélgica, Suecia y Finlandia señalaron que estaban evaluando un posible boicot, dependiendo de las decisiones finales de la UER. En contraste, Austria, país anfitrión del certamen, y Alemania expresaron su rechazo a cualquier exclusión.
El ministro alemán de Cultura, Wolfram Weimer, sostuvo que “excluir a Israel hoy es ir contra la idea fundamental de Eurovisión y convertir en tribunal una celebración de entendimiento entre pueblos”, reflejando la postura de varios gobiernos que defienden el carácter apolítico del evento.
Antecedentes de exclusión en el concurso
Eurovisión ha enfrentado decisiones similares en años recientes. En 2022, la organización vetó a Rusia tras la invasión de Ucrania, argumentando que su participación “socavaría el espíritu de competencia pacífica”. Un año antes, Bielorrusia también fue excluida debido a las elecciones cuestionadas del presidente Alexandre Lukashenko y la censura mediática en ese país.
Estos antecedentes generan debate sobre si la música puede permanecer ajena a los conflictos políticos, o si el certamen se ha convertido en un escenario más de las tensiones internacionales.
En el caso de Israel, el tema es especialmente sensible, ya que su participación siempre ha generado controversias. En 2025, la cantante Yuval Raphael, sobreviviente del ataque del 7 de octubre, obtuvo el segundo lugar en la competencia, impulsada por la votación del público. Su interpretación fue vista por muchos como un acto simbólico de resistencia y memoria, mientras que otros lo consideraron una politización del concurso.
Eurovisión, entre el arte y la geopolítica
Eurovisión nació en 1956 con la intención de unir a Europa a través de la música tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en los últimos años ha reflejado más bien las fracturas políticas del continente, convirtiéndose en una plataforma de expresión ideológica y diplomática.
Los organizadores han insistido en que el concurso no debe ser usado con fines políticos, aunque admiten que las circunstancias actuales lo hacen inevitablemente controversial. “Es imposible aislar completamente un evento cultural de su contexto internacional”, reconoció un portavoz de la UER.
El aplazamiento hasta diciembre da un margen de tiempo para que las delegaciones europeas evalúen posiciones más moderadas, aunque muchos observadores creen que la discusión será tan intensa como inevitable.
Un debate que trasciende la música
El futuro de Israel en Eurovisión 2026 sigue siendo incierto. Lo que sí está claro es que la discusión va más allá de la competencia musical: refleja las tensiones, alianzas y dilemas éticos de la Europa contemporánea.
Mientras algunos defienden la neutralidad artística y la libertad cultural, otros exigen coherencia con los valores humanitarios que, aseguran, deben representar los escenarios internacionales.
Por ahora, la UER ha optado por la prudencia, pero el debate promete ser uno de los más complejos en la historia del festival. La pregunta central permanece abierta: ¿puede Eurovisión seguir siendo una fiesta de la música en medio de un mundo dividido por la política?