
Alfonso Cuarón regresa a Venecia, su “casa y cuna del cine”
El Festival Internacional de Cine de Venecia, en su edición número 82, abrió sus puertas a uno de los cineastas más influyentes del mundo: Alfonso Cuarón. El director mexicano, que en 2018 conquistó el León de Oro con Roma, regresó como invitado de honor y como mentor cultural en un encuentro con jóvenes cineastas. Durante el diálogo, compartió escenario con el director de fotografía neozelandés Michael Seresin, con quien trabajó en Harry Potter y el prisionero de Azkaban, en una conversación moderada por el crítico Stéphane Lerouge.
Una charla sobre cine, arte y sutileza narrativa
El auditorio estaba lleno, expectante de escuchar a Cuarón reflexionar sobre el rumbo del cine contemporáneo. Se proyectaron fragmentos de Y tu mamá también, Roma y Gravity, películas que reflejan la versatilidad de su estilo. Michael Seresin recordó su experiencia junto al cineasta mexicano y destacó su capacidad para revolucionar la manera de narrar en la pantalla. Para los jóvenes presentes, fue una lección magistral sobre cómo el cine puede comunicar sin palabras.
La relación histórica de Cuarón con Venecia
En una emotiva declaración a la prensa, Cuarón afirmó: “Venecia ha sido para mí una impresionante cuna y casa; estoy muy agradecido con el festival. Venecia ha recibido todas mis películas”. Recordó que la primera vez que pisó el Lido fue a los 16 años, en un viaje en el que, perdido entre la niebla, se encontró con esculturas de leones que le hicieron soñar con el cine como lo hacía Fellini.
Su relación con el festival comenzó formalmente en 2001, cuando presentó Y tu mamá también. Aquella vez ganó el premio al mejor guion, mientras que Gael García Bernal y Diego Luna fueron reconocidos como actores revelación, en un punto de inflexión para el cine mexicano en el escenario internacional.
Jóvenes cineastas inspirados por Cuarón
Entre los asistentes se encontraba Rodolfo Aguilar Strecke, un estudiante mexicano de cine en Inglaterra, acreditado por segundo año en Venecia. Para él, escuchar a Cuarón fue un aprendizaje único: “Me parece un director muy interesante en cuanto a revolucionar lo visual. Su cine no depende del diálogo, sino de la puesta en escena. En Roma, cuando el coche entra en la cochera y no cabe, ese simple gesto dice mucho más que una discusión entre la pareja. Esa es la genialidad de Cuarón”.
El brindis final y el aplauso del público
Tras una hora de conversación, Cuarón pidió una botella de vino para brindar con Seresin y agradecer al público su asistencia. El gesto fue recibido con un aplauso prolongado, confirmando el cariño y respeto que la Mostra y la audiencia internacional sienten por el cineasta mexicano. Con este homenaje, Venecia reafirmó el papel de Cuarón como una de las voces más poderosas del cine contemporáneo.