Acusaciones explosivas: Lively retira demanda emocional, ¿Qué sigue en el caso Baldoni?

Acusaciones explosivas: Lively retira demanda emocional, ¿Qué sigue en el caso Baldoni?
Blake Lively retira una parte clave de su demanda contra Justin Baldoni

El set de «It Ends With Us» se ha transformado en un campo de batalla legal. Blake Lively y Justin Baldoni están enfrascados en un drama judicial que ha escalado hasta arrastrar a la mismísima Taylor Swift. ¿Qué secretos se esconden detrás de las acusaciones de acoso y difamación?

La adaptación cinematográfica de «It Ends With Us» se ha convertido en un epicentro de escándalos, superando con creces el drama de la novela original. La actriz Blake Lively ha acusado a su director y co-estrella, Justin Baldoni, de acoso sexual y de fomentar un ambiente de trabajo hostil.

Las alegaciones incluyen comentarios inapropiados sobre los cuerpos de las mujeres en el set y presiones para que Lively revelara detalles de su vida íntima. Baldoni, por su parte, ha negado rotundamente todas las acusaciones, calificándolas de «completamente falsas, escandalosas e intencionalmente salaces».

La guerra de PR: Demandas y contracargos millonarios

La controversia escaló a niveles estratosféricos cuando Lively presentó una queja ante el Departamento de Derechos Civiles de California en diciembre de 2024. Esta acción coincidió con un reportaje del New York Times que detallaba una supuesta campaña de desprestigio orquestada por el equipo de Baldoni para «enterrar» la imagen pública de Lively.

En respuesta, Baldoni y su equipo no se quedaron de brazos cruzados. Demandaron al New York Times por difamación por $250 millones y, más tarde, a Lively, a su esposo Ryan Reynolds y a su publicista por la asombrosa suma de $400 millones, alegando extorsión, difamación e invasión de la privacidad. Este caso es un microcosmos de las batallas de poder y las guerras de relaciones públicas en Hollywood, donde las acusaciones legales se entrelazan con la manipulación mediática.

La contrademanda de $400 millones y la posterior exigencia de los abogados de Lively de «probar» esas pérdidas subraya que estas cifras exorbitantes pueden ser tanto una táctica de intimidación como una demanda genuina, revelando la naturaleza especulativa de los daños en casos de difamación de alto perfil.

El factor Swift: ¿Una «megacelebridad» como arma?

La trama dio un giro aún más dramático en mayo de 2025, cuando la superestrella Taylor Swift, amiga íntima de Lively y madrina de sus hijos, fue oficialmente citada a declarar en el caso. Baldoni alegó que Lively utilizó su conexión con Swift para presionar por cambios creativos en la película. Incluso se mencionó a Swift en mensajes de texto donde Lively se refería a sí misma como «Khaleesi» con «dragones» que protegían a quienes defendía.

Aunque Swift negó cualquier implicación y Baldoni finalmente retiró la citación tras una reprimenda judicial por «abuso de proceso», su nombre ya había sido arrastrado al fango del chisme.

La implicación de Taylor Swift, aunque breve y sin fundamento, expone cómo las «megacelebridades» pueden ser instrumentalizadas en disputas legales para añadir presión y visibilidad, incluso sin su consentimiento directo.

 El simple hecho de que su nombre fuera arrastrado a la disputa demuestra el poder de la asociación de marca en el mundo de las celebridades, revelando una faceta más oscura de la fama: la capacidad de los nombres influyentes para ser utilizados como activos estratégicos en conflictos, independientemente de su relación real con los hechos.

Movimientos estratégicos: Retirada de la demanda por angustia emocional

Recientemente, Lively dio un paso sorprendente al retirar sus reclamaciones por angustia emocional contra Baldoni. Esta decisión se produjo después de que el equipo legal de Baldoni solicitara acceso a sus registros médicos, argumentando que eran centrales para sus alegaciones de angustia emocional.

Los abogados de Lively calificaron la solicitud de «acrobacia publicitaria» y afirmaron que la retirada busca «simplificar y enfocar» el caso en otras acusaciones, como acoso sexual y represalias. Sin embargo, la movida deja a muchos preguntándose si es una estrategia astuta para evitar la intrusión en su privacidad, o si es una señal de que la «angustia emocional» es una herramienta legal que puede ser retirada cuando la exposición se vuelve demasiado alta.

La retirada de esta parte de la demanda, después de que se solicitaran sus registros médicos, puede ser interpretada como un movimiento estratégico para evitar la intrusión en su privacidad, pero también como una señal de que la «angustia emocional» es una herramienta legal que puede ser retirada cuando la exposición se vuelve demasiado alta.

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