Taylor Swift citada en demanda Blake Lively y Justin Baldoni; analizamos las implicaciones financieras y reputacionales del conflicto legal de «It Ends With Us»
El set de la película «It Ends With Us» (2024) se ha convertido en el epicentro de una guerra legal que amenaza con salpicar a una de las figuras más poderosas del pop mundial: Taylor Swift. Lo que comenzó como acusaciones de Blake Lively contra el director y co-protagonista Justin Baldoni, ahora involucra una citación judicial para Swift, elevando las apuestas y el circo mediático a niveles estratosféricos.
El origen del conflicto: Acoso, represalias y un rodaje explosivo
En diciembre de 2024, Blake Lively encendió la mecha al demandar a Justin Baldoni por acoso sexual y represalias durante la producción de «It Ends With Us». Lively no solo alegó un ambiente de trabajo hostil, sino que acusó a Baldoni y a sus representantes de orquestar una «campaña de manipulación social» para dañar su reputación mediática mientras promocionaban la película. Posteriormente, en una demanda enmendada en febrero de 2025, Lively añadió que otras mujeres también habían expresado quejas sobre el comportamiento de Baldoni en el set
La contrademanda de Baldoni: $400 millones por difamación y la sombra de Ryan Reynolds
La respuesta de Baldoni fue contundente y millonaria. En enero de 2025, contrademandó a Lively y a su esposo, el actor Ryan Reynolds, por la asombrosa suma de $400 millones, alegando difamación, extorsión civil e interferencia con su carrera. Baldoni acusó a la pareja de «secuestrar» su película y de intentar destruir su carrera profesional. Específicamente, señaló a Reynolds (quien no tenía un rol formal en la película) de reescribir una escena y realizar «cambios no autorizados al guion en secreto». Los abogados de Baldoni pintaron un cuadro de víctima, argumentando que se enfrentaba a «dos de las celebridades más influyentes y ricas del mundo», refiriéndose a Lively y Reynolds, y ahora, indirectamente, a Swift.
Taylor Swift entra en escena: ¿Testigo clave o «Clickbait»?
El drama alcanzó un nuevo clímax en mayo de 2025 cuando se confirmó que Taylor Swift había sido citada (subpoenaed) en el caso. El nombre «Taylor» apareció en intercambios de mensajes de texto entre Lively y Baldoni, revelados en la contrademanda de este último. En dichos mensajes, Lively supuestamente se refería a Reynolds y a otra persona (presumiblemente Swift) como «titanes absolutos como escritores y narradores fuera de su trabajo principal» y aludía a sus «dragones» protectores, en una metáfora de poder e influencia.
El equipo de Swift no tardó en reaccionar, calificando la citación como una maniobra para generar «clickbait sensacionalista» y desviar la atención de los hechos reales del caso, afirmando que la única conexión de la cantante con la película fue permitir el uso de su canción «My Tears Ricochet». Por su parte, un portavoz de Lively acusó a Baldoni de convertir un asunto legal serio en «entretenimiento para los tabloides» y de atacar los derechos y la reputación de las mujeres.
Jugada maestra de Baldoni
La citación a Taylor Swift, independientemente de la información que pueda aportar (que su equipo insiste es nula), es una jugada maestra de Baldoni en la guerra de guerrillas legal y de relaciones públicas. Al arrastrar al fango a una de las celebridades más grandes del planeta, Baldoni no solo garantiza una cobertura mediática global y constante, sino que también ejerce una presión inmensa sobre Lively y Reynolds, quizás buscando forzar un acuerdo favorable o simplemente nivelar un campo de juego que percibe como desigual. La amistad de Lively con Swift, antes una fortaleza, se convierte así en un posible talón de Aquiles.
«Esta citación está diseñada para usar el nombre de Taylor Swift para atraer el interés público creando clickbait sensacionalista en lugar de centrarse en los hechos del caso.» – Portavoz de Taylor Swift.
Acusaciones en Hollywood
Este caso es un ejemplo paradigmático de cómo las acusaciones de comportamiento inapropiado en Hollywood, especialmente en la era del #MeToo, pueden degenerar rápidamente en batallas legales multimillonarias por difamación.
La «verdad» objetiva a menudo se pierde en un torbellino de estrategias legales, filtraciones calculadas y la lucha por controlar la narrativa pública, donde el objetivo final puede ser tanto la compensación económica como la aniquilación reputacional del adversario. El juicio, programado para marzo de 2026, promete ser un espectáculo donde las carreras y las fortunas están literalmente en juego.
