Vigorexia: ¿Qué es la dismorfia muscular y cómo afecta a quienes la padecen?

Vigorexia: ¿Qué es la dismorfia muscular y cómo afecta a quienes la padecen?

La vigorexia, o dismorfia muscular, es un trastorno que afecta la percepción corporal de quienes lo padecen, causando una preocupación extrema por no tener suficiente masa muscular. Aunque este trastorno puede manifestarse tanto en hombres como en mujeres, se presenta con mayor frecuencia en los varones, quienes sienten que su físico no está lo suficientemente desarrollado, a pesar de que objetivamente no hay deficiencia. A través de un enfoque intensivo en el entrenamiento y consumo de suplementos, estos individuos buscan modificar su cuerpo, lo que puede derivar en consecuencias psicológicas y físicas serias.

¿Qué es la vigorexia y cómo se manifiesta?

La vigorexia, también conocida como Trastorno Dismórfico Muscular (TDM), es un subtipo de trastorno dismórfico corporal (TDC), caracterizado por una preocupación obsesiva por no estar lo suficientemente musculoso o delgado. Aunque no hay una definición precisa de lo que constituye un cuerpo perfecto”, los afectados por este trastorno constantemente comparan su físico con los ideales sociales y suelen sobreentrenarse para lograr cambios que no llegan a satisfacer sus expectativas.

Estudios recientes han demostrado que, particularmente en jóvenes varones entre los 16 y 25 años, el uso de suplementos como creatina o esteroides anabólicos se ha asociado con la exacerbación de estos síntomas. Un estudio de la Universidad de Harvard indicó que el 11% de los adolescentes varones consume productos para aumentar la masa muscular, lo que a menudo se acompaña de una imagen distorsionada de su propio cuerpo.

Síntomas comunes de la dismorfia muscular

Los síntomas de la vigorexia son diversos y van desde comportamientos obsesivos hasta alteraciones graves en la vida cotidiana. A continuación, los principales síntomas asociados:

  • Entrenamiento excesivo: Los afectados dedican horas al gimnasio, sin importar su estado físico o si están lesionados.
  • Preocupación constante por la imagen corporal: A menudo se sienten insatisfechos con su físico, comparándose compulsivamente con otros.
  • Uso de suplementos: Su consumo excesivo, como proteínas y esteroides, se vuelve una forma de compensación para aumentar la masa muscular rápidamente.
  • Trastornos alimenticios: La dieta se convierte en un aspecto obsesivo, siendo cada vez más restrictiva o, en algunos casos, excesiva.
  • Distorsión de la percepción corporal: A pesar de un cuerpo musculoso, la persona sigue percibiéndose débil o poco desarrollado.

Los hábitos que agravan la vigorexia

La vigorexia no solo afecta la vida física de quien la padece, sino también su bienestar emocional y social. Las personas con este trastorno suelen:

  1. Evitar situaciones sociales: A menudo se sienten tan avergonzados de su cuerpo que evitan situaciones donde deban exponerse, como piscinas o gimnasios públicos.
  2. Entrenar cuando están lesionados: A pesar del dolor físico, el miedo de no desarrollar suficiente músculo los impulsa a continuar con entrenamientos extremos.
  3. Usar esteroides y otras sustancias: Para acelerar los resultados, algunos recurren a sustancias que pueden poner en riesgo su salud a largo plazo.

El impacto de la vigorexia en adolescentes

Recientes estudios han mostrado que la vigorexia está en aumento entre los adolescentes. En uno de estos estudios, realizado por el Journal of Adolescent Health, se encontró que el 25% de los jóvenes varones de entre 16 y 25 años estaban preocupados por no tener suficiente músculo, mientras que el 11% recurría al uso de suplementos para aumentar su masa corporal.

Un estudio publicado en la revista PLOS Mental Health también advirtió sobre los riesgos del consumo de suplementos para aumentar la masa muscular, señalando que este comportamiento puede intensificar los síntomas de la dismorfia muscular, en especial cuando se abusa de ellos.

Diagnóstico y tratamiento de la vigorexia

El diagnóstico de la vigorexia o TDM no es sencillo. Generalmente, requiere de una evaluación psicológica exhaustiva para determinar la intensidad de los síntomas y la influencia de los trastornos alimenticios, el abuso de sustancias o los hábitos de entrenamiento extremos. Los profesionales de la salud mental realizan entrevistas en profundidad, donde se exploran antecedentes médicos y psicológicos, así como los síntomas que afectan la vida diaria de la persona.

El tratamiento de la vigorexia suele implicar una combinación de terapia cognitivo-conductual y medicamentos. La terapia se centra en ayudar a las personas a cambiar sus patrones de pensamiento sobre su cuerpo, aprendiendo a manejar la ansiedad y los impulsos de mirarse constantemente al espejo o realizar ejercicios compulsivos.

En casos más graves, puede ser necesaria la intervención en un entorno psiquiátrico, especialmente si la persona presenta un riesgo para su salud o bienestar.

Consejos para prevenir la vigorexia

Para quienes buscan desarrollar músculo de manera saludable, es crucial seguir prácticas de ejercicio equilibradas y contar con la orientación de profesionales en nutrición y entrenamiento. Además, es importante estar alerta a señales de alarma como la ansiedad constante por la imagen corporal, el uso excesivo de suplementos o la obsesión por resultados inmediatos.

La vigorexia, si bien puede parecer una obsesión por el cuerpo ideal, en realidad es un trastorno serio que afecta tanto la salud física como mental. Reconocer sus síntomas y buscar ayuda a tiempo puede marcar la diferencia en el tratamiento y recuperación de quienes la padecen.

¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.

Salir de la versión móvil