Cómo saber que el queso manchego que compras es auténtico y de calidad

Cómo saber que el queso manchego que compras es auténtico y de calidad
Cómo saber que el queso manchego que compras es auténtico y de calidad

Cómo saber que el queso manchego que compras es auténtico es esencial para garantizar su calidad. Te explicamos los criterios de la Denominación de Origen, la importancia de la leche de oveja y las propiedades nutritivas.

A la hora de adquirir o consumir un producto lácteo, es vital ejercer cierta precaución, ya que no todo lo que se ofrece con una etiqueta específica es auténtico. Esto es particularmente cierto en el caso de los quesos, donde las imitaciones abundan en el mercado. Por ello, la información sobre cómo identificar un producto genuino resulta de gran interés para el consumidor.

Ya sea para preparar sándwiches, enriquecer una pasta, o simplemente para «picar» algo sabroso a lo largo del día, el queso es un ingrediente esencial en la dieta mexicana. Su versatilidad y sabor lo convierten en un alimento que rara vez falta en los refrigeradores del país.

Sin embargo, de acuerdo con información proporcionada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), se debe tener cuidado. En la Revista del Consumidor de este mes, la Profeco alertó que no todos los productos que llevan la denominación «manchego» en sus etiquetas cumplen con los requisitos.

Este aviso es crucial porque el queso manchego original tiene ciertas propiedades que las imitaciones, a menudo hechas con leches distintas, no siempre pueden emular o replicar fielmente. Distinguir el producto real es clave para disfrutar su sabor y calidad.

Criterios para saber que el queso manchego que compras es auténtico

Para comprender el estándar de autenticidad, debemos remitirnos a la definición oficial. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Queso Manchego establece la regla fundamental: “El queso manchego es un queso de pasta prensada, elaborado con leche cruda o pasteurizada de oveja de raza manchega”.

Este es el criterio más estricto y el que define su legitimidad. Por lo tanto, un queso solo puede ser considerado auténtico queso manchego si es producido únicamente con este tipo específico de leche. La exclusividad de la materia prima es lo que le otorga su Denominación de Origen.

Adicionalmente, el proceso de elaboración del manchego debe respetar tiempos de maduración muy precisos. La maduración mínima exigida es de 30 días para aquellos hechos con leche pasteurizada cuyo peso sea igual o inferior a 1.5 kg, un detalle técnico importante.

Para quesos de peso superior a 1.5 kg, ya sean elaborados con leche cruda o pasteurizada, el tiempo mínimo de maduración se extiende a 60 días. Estos rigurosos periodos son necesarios para desarrollar el sabor, la textura y el aroma que lo caracterizan.

El manchego original tiene ciertas propiedades organolépticas, como su sabor ligeramente ácido y su textura firme, que son difíciles de imitar con otros tipos de leche. Por ello, si no cumple con el proceso y la materia prima, simplemente no lo es.

Propiedades y valor nutritivo del manchego

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Manchego también destaca las cualidades inherentes del producto. Reconocen que este queso «concentra todas las cualidades nutritivas de la leche» de oveja manchega. Esto lo convierte en un alimento de alto valor.

Al ser un concentrado lácteo, el queso manchego contiene una elevada proporción de proteínas de alta calidad, esenciales para la dieta. También es una fuente rica de vitaminas liposolubles importantes, como la vitamina A, la vitamina D y la vitamina E.

Estas vitaminas cumplen funciones cruciales en el organismo, desde la visión y la salud ósea hasta la protección antioxidante. Por lo tanto, saber que el queso manchego que compras es auténtico no solo garantiza el sabor, sino también el aporte nutricional.

Los consumidores deben revisar la etiqueta y buscar sellos de Denominación de Origen (D.O.) si desean el producto español original, aunque en México la denominación se usa de manera más laxa. La clave, sin importar la región, es que sea de leche de oveja.

Al elegir, prestar atención a la textura, el color y el aroma puede dar una pista sobre su calidad, pero la mejor manera para saber que el queso manchego que compras es auténtico es confirmar el origen de la leche. Esto asegura que se está adquiriendo un producto con el perfil nutricional y el sabor característico esperado.

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