
Beber alcohol puede parecer una forma rápida de relajarse después de una semana intensa. Muchas personas asocian una copa con momentos de descanso o socialización. Sin embargo, expertos en salud mental advierten que beber también puede provocar efectos emocionales al día siguiente, además de los síntomas físicos conocidos de la resaca.
Beber en exceso no solo causa dolor de cabeza, sed o náuseas. También puede provocar ansiedad, irritabilidad o dificultad para concentrarse. Estas sensaciones se conocen popularmente como “hangxiety”, una combinación de resaca y ansiedad que algunas personas experimentan después de consumir alcohol.
¿Qué ocurre en el cerebro cuando consumes alcohol?
El alcohol tiene efectos complejos en el cerebro. Al comenzar a beber, el organismo libera dopamina en el sistema de recompensa, lo que genera sensaciones de placer o bienestar. Este proceso explica por qué muchas personas sienten relajación o euforia durante el consumo.
Beber también aumenta la actividad del neurotransmisor GABA, que provoca relajación y somnolencia. Al mismo tiempo, el alcohol reduce la acción del glutamato, una sustancia relacionada con la memoria y el movimiento. Estos cambios alteran temporalmente la comunicación entre las células del cerebro.
¿Por qué aparecen emociones negativas al día siguiente?
Por ello afecta el equilibrio químico del cerebro. Cuando el organismo empieza a metabolizar el alcohol, el cerebro intenta volver a su estado normal. Este proceso puede generar sensaciones desagradables, tanto físicas como emocionales.
Beber durante la noche puede provocar que, al día siguiente, algunas personas se sientan más fatigadas o menos tranquilas. Investigaciones han mostrado que quienes tienen resaca pueden tener más dificultades para regular sus emociones y percibir las situaciones de forma más negativa.
¿Qué es la llamada “hangxiety”?
Hacerlo en exceso puede provocar lo que muchos especialistas llaman “hangxiety”. El término combina las palabras “hangover” (resaca) y “anxiety” (ansiedad) para describir los síntomas emocionales que aparecen después de consumir alcohol.
Beber puede llevar a experimentar ansiedad, confusión mental, irritabilidad o incluso vergüenza por situaciones ocurridas durante la noche anterior. Estos efectos pueden ser más intensos en personas que ya tienen tendencia a la ansiedad o al estrés.
¿Influye el sueño en estos síntomas?
Beber alcohol puede alterar la calidad del sueño. Aunque muchas personas sienten que se duermen más rápido después de beber, el alcohol reduce la cantidad de sueño REM, una fase fundamental para el descanso mental.
Beber y dormir menos profundamente puede provocar que el cuerpo se sienta más cansado al día siguiente. Esta falta de descanso también se relaciona con cambios en el estado de ánimo y con mayor sensación de ansiedad o irritabilidad.
¿Por qué algunas personas sienten más ansiedad que otras?
Beber no afecta a todas las personas de la misma manera. Factores como la genética, el peso corporal, la hidratación o lo que se haya comido antes de consumir alcohol pueden influir en la intensidad de la resaca.
Beber también puede generar reacciones emocionales distintas según la personalidad. Algunos estudios han mostrado que las personas tímidas o con mayor sensibilidad social pueden experimentar más ansiedad al día siguiente de consumir alcohol.
¿Cómo influye el consumo frecuente en la salud mental?
Beber alcohol con frecuencia puede modificar los niveles de neurotransmisores del cerebro a largo plazo. Estos cambios pueden hacer que algunas personas se vuelvan más propensas a experimentar ansiedad o cambios de ánimo.
Beber de forma habitual también se ha relacionado en algunos estudios con un mayor riesgo de depresión. Los especialistas señalan que el consumo constante puede alterar el equilibrio emocional del cerebro con el paso del tiempo.
¿Existen factores que empeoran la resaca emocional?
Beber sin suficiente hidratación puede aumentar la intensidad de la resaca. El alcohol provoca deshidratación, lo que también puede influir en el estado de ánimo y en la sensación de cansancio.
Beber también reduce las inhibiciones sociales. Esto puede llevar a tomar decisiones impulsivas o a decir cosas que luego generan arrepentimiento. Estos recuerdos pueden aumentar los sentimientos negativos al día siguiente.
¿Qué estrategias recomiendan los expertos?
Beber con moderación es una de las principales recomendaciones de los especialistas para evitar resacas físicas y emocionales. Algunos expertos sugieren reflexionar antes de consumir alcohol sobre cómo podría sentirse la persona al día siguiente.
Beber más despacio y alternar las bebidas alcohólicas con agua puede ayudar a reducir los efectos del alcohol. Añadir hielo a las bebidas o espaciar el consumo también puede disminuir la cantidad total ingerida.
¿Cómo manejar las emociones después de una resaca?
Beber y experimentar ansiedad al día siguiente puede ser una experiencia incómoda, pero los especialistas señalan que estos síntomas suelen ser temporales. Las emociones negativas suelen disminuir a medida que el cuerpo elimina el alcohol del organismo.
Beber en exceso puede provocar fatiga y malestar emocional, por lo que descansar y dormir puede ayudar a la recuperación. Algunos expertos señalan que una siesta puede ser una de las formas más efectivas de aliviar los síntomas mientras el cuerpo procesa el alcohol.