Durante décadas, los grandes parques químicos han dependido de materias primas fósiles para fabricar plásticos y otros productos industriales. Ahora, una empresa busca demostrar que existe otra ruta: utilizar azúcar de origen vegetal y electricidad renovable para obtener componentes destinados a nuevos materiales. Se trata de Furanova, una startup que instalará una planta piloto en el parque químico de Gendorf, en Alemania, con el inicio de operaciones previsto para el primer trimestre de 2027.

El proyecto se centra en producir ácido 2,5-furandicarboxílico, conocido como FDCA, una molécula que sirve como materia prima para fabricar polietileno furanoato (PEF). Este polímero de origen biológico se investiga como alternativa al PET, utilizado ampliamente en botellas y envases. La propuesta de la empresa añade otro elemento: durante el proceso también se genera hidrógeno verde.

Furanova apuesta por transformar azúcar con electricidad renovable

La tecnología de Furanova utiliza una ruta electroquímica para transformar un compuesto derivado de azúcares vegetales en FDCA. En lugar de depender exclusivamente de procesos químicos convencionales basados en materias primas fósiles, el método emplea electricidad para impulsar una parte fundamental de la reacción.

El objetivo es obtener dos productos en una misma instalación: FDCA, destinado a la fabricación de polímeros, e hidrógeno verde como subproducto. Este último podría aprovecharse en actividades industriales, siempre que existan las condiciones técnicas y comerciales para utilizarlo.

La propuesta busca aprovechar mejor los recursos empleados en la producción química. Sin embargo, su viabilidad a gran escala dependerá de los resultados que consiga la planta piloto, incluidos el rendimiento de las reacciones, el consumo eléctrico, la calidad de los productos y los costes de operación.

¿Por qué el FDCA interesa a los fabricantes de plástico?

El FDCA es una materia prima importante para producir PEF, un polímero que puede utilizarse en envases y otros productos. Una de sus características más relevantes son sus propiedades de barrera frente a gases como el oxígeno y el dióxido de carbono.

Estas propiedades pueden ayudar a conservar determinados alimentos y bebidas durante más tiempo, además de abrir la puerta a envases con diseños y espesores diferentes. Por eso, el PEF se estudia como una alternativa para aplicaciones en las que el rendimiento del material es especialmente importante.

El interés no significa que el PET vaya a desaparecer. La adopción del PEF dependerá de factores como el precio, la capacidad de fabricación, la compatibilidad con los procesos industriales y la infraestructura de reciclaje disponible. Su origen biológico tampoco garantiza por sí solo que todo el ciclo de vida tenga un impacto ambiental menor: eso debe evaluarse considerando las materias primas, la energía y la fabricación.

Gendorf será el lugar donde Furanova pruebe su tecnología

La startup trasladará esta etapa de desarrollo a Gendorf, un parque químico ubicado en Baviera que reúne empresas, trabajadores e infraestructura industrial. La planta se instalará en el área conocida como Base One, preparada para facilitar el establecimiento de instalaciones piloto.

El espacio dispone de conexiones y servicios industriales que pueden evitar que una empresa emergente tenga que construir desde cero toda la infraestructura necesaria. También cuenta con servicios relacionados con permisos, mantenimiento, logística y seguridad.

Para Furanova, esta ubicación representa el paso entre desarrollar la tecnología en el laboratorio y probarla bajo condiciones más cercanas a las de una operación industrial. El entorno químico también podría facilitar futuras colaboraciones con empresas que necesiten materias primas, servicios o soluciones para aprovechar subproductos.

Los retos que deberá superar la producción de FDCA

Pasar de una prueba de laboratorio a una producción industrial no consiste simplemente en construir un reactor más grande. La electroquímica puede presentar dificultades relacionadas con el desgaste de los electrodos, la eficiencia de las reacciones y la separación de los productos obtenidos.

También será necesario comprobar cuánta electricidad requiere el proceso y cuánto cuesta fabricar cada tonelada de FDCA. Si el objetivo es competir con materiales derivados del petróleo, el precio será un factor decisivo, aunque algunas empresas podrían valorar las propiedades del PEF y su origen biológico.

¿Cuándo comenzará a funcionar la planta piloto de Furanova?

El arranque está previsto para el primer trimestre de 2027. Esta fase permitirá recopilar datos sobre el funcionamiento de la tecnología y detectar los ajustes necesarios antes de considerar una instalación de demostración o una futura planta comercial.

La empresa también contempla el potencial de ampliar sus actividades en Gendorf a largo plazo. No obstante, la puesta en marcha de una planta piloto no equivale a una producción comercial consolidada ni garantiza que la tecnología pueda escalar sin dificultades.

La prueba de 2027 será un paso importante para determinar si esta combinación de azúcar vegetal y electricidad renovable puede convertirse en una opción industrial viable. Si los resultados son favorables, Furanova podrá avanzar hacia nuevas etapas de desarrollo y evaluar el potencial de producir materiales para plásticos.