Aunque el ser humano ha llegado a la Luna y está planeando misiones a Marte, menos del 5% del océano ha sido explorado, y la parte más enigmática es el llamado océano profundo. Este vasto mundo submarino alberga condiciones extremas, criaturas desconocidas y secretos que podrían transformar nuestra comprensión del planeta y de la vida misma.
¿Qué se considera océano profundo?
El océano profundo comienza a una profundidad aproximada de 200 metros, donde la luz solar ya no penetra de forma suficiente para la fotosíntesis. A partir de ese punto, el entorno se vuelve progresivamente más oscuro, frío y presurizado. A unos 1,000 metros se entra en la zona batial, y a partir de los 4,000 metros, se accede a la zona abisal, donde las temperaturas rondan los 2 °C y la presión puede superar las 400 atmósferas.
Este hábitat extremo cubre aproximadamente el 63% del fondo oceánico, y sin embargo, sigue siendo uno de los ecosistemas menos estudiados de la Tierra.
¿Por qué conocemos tan poco?
Explorar el océano profundo es una hazaña tecnológica. Las enormes presiones, la completa oscuridad y las temperaturas bajo cero requieren equipos especializados, como sumergibles autónomos, robots controlados remotamente (ROV) y sonares multihaz. Estos sistemas son costosos, de difícil mantenimiento y, en muchos casos, con alcance limitado.
Además, la falta de financiamiento en investigación marina, en comparación con la exploración espacial, ha retrasado considerablemente los avances en este campo. La complejidad logística y el escaso retorno económico inmediato también han frenado el interés comercial.
Lo que hemos encontrado hasta ahora
A pesar del poco conocimiento que tenemos, lo que se ha descubierto en el océano profundo es asombroso. Se han identificado ecosistemas únicos en respiraderos hidrotermales, donde la vida prospera sin luz solar y se basa en procesos químicos (quimiosíntesis), en lugar de la fotosíntesis.
También se han hallado especies bioluminiscentes, peces con estructuras anatómicas inusuales y microbios que podrían tener aplicaciones en la medicina, biotecnología o incluso exploración espacial.
En 2020, la expedición Five Deeps realizó un mapeo sin precedentes del punto más profundo de cada océano, revelando nuevas formaciones geológicas y profundidades nunca antes registradas.
Su importancia para el planeta y el futuro
El océano profundo desempeña un rol crucial en la regulación del clima global, ya que actúa como sumidero de carbono y almacena grandes cantidades de calor. También influye en las corrientes marinas y la biodiversidad planetaria.
Además, el conocimiento del fondo marino puede ayudar en la prevención de tsunamis, el descubrimiento de nuevas fuentes de energía, y la protección de ecosistemas vitales para el equilibrio de la biosfera.
Explorar el océano profundo es tan desafiante como fascinante. Aunque sabemos más de la superficie de Marte que del fondo de nuestros océanos, el interés por desentrañar este mundo sumergido está creciendo, impulsado por la tecnología, la necesidad ambiental y la curiosidad científica. El océano profundo no solo representa una frontera desconocida, sino un tesoro oculto de conocimientos que puede redefinir lo que entendemos sobre la Tierra y la vida.
