Durante décadas, Europa —una de las principales lunas de Júpiter— ha sido considerada uno de los lugares con mayor potencial para albergar vida fuera de la Tierra. Lo que hace a esta luna tan especial no es su superficie helada, sino lo que esconde debajo: un océano subterráneo de agua salada, posiblemente más grande que todos los océanos terrestres juntos. Con el avance de nuevas misiones espaciales, esta pregunta cobra nueva urgencia: ¿estamos a punto de descubrir vida en otro mundo?
¿Qué hace a Europa tan especial?
Europa es una luna ligeramente más pequeña que la Tierra, cubierta por una gruesa capa de hielo que se estima tiene entre 10 y 30 kilómetros de espesor. Debajo de esta capa, los científicos creen que existe un océano global de agua líquida, gracias al calor generado por la fricción gravitacional entre Europa y Júpiter.
Esta fuente de calor interna evita que el océano se congele por completo, creando condiciones similares a las que permiten la vida en los fondos marinos terrestres, donde criaturas sobreviven cerca de respiraderos hidrotermales sin necesidad de luz solar.
Evidencias científicas que apuntan a un océano habitable
Las primeras pistas sobre la existencia del océano de Europa provienen de las sondas Voyager y Galileo, que detectaron superficies con fracturas, manchas rojizas de posible material salino, y un campo magnético inducido compatible con un océano conductor de electricidad.
Más recientemente, el telescopio espacial Hubble y observaciones desde la Tierra han detectado penachos de vapor de agua que emergen del hielo, lo que sugiere que el océano se comunica con el exterior y podría ser accesible sin necesidad de perforar kilómetros de hielo.
Además, los estudios espectroscópicos han identificado sales, compuestos orgánicos y dióxido de carbono en la superficie, lo que aumenta las probabilidades de que el entorno pueda sostener vida microbiana.
Las misiones que nos acercan a la respuesta
En 2024, la Agencia Espacial Europea lanzó la misión JUICE (Jupiter Icy Moons Explorer), con el objetivo de estudiar las lunas heladas de Júpiter, incluida Europa. JUICE analizará la estructura interna, la atmósfera y la composición superficial para determinar si el entorno puede ser habitable.
Por su parte, la NASA prepara la misión Europa Clipper, programada para lanzarse en 2025 y llegar a Júpiter en 2030. Esta sonda realizará vuelos rasantes sobre Europa, tomando imágenes de alta resolución, analizando la composición del hielo y buscando señales químicas de actividad biológica.
Ambas misiones podrían brindar los datos más concluyentes hasta la fecha sobre si hay vida en Europa o las condiciones adecuadas para que exista.
¿Qué tipo de vida podría haber?
Si existe vida en Europa, probablemente no se parecería a la vida superficial de la Tierra, sino a microorganismos extremófilos como los que habitan en las profundidades de nuestros océanos, donde la luz no llega y las condiciones son extremas.
Se especula con la posibilidad de bacterias, arqueas o incluso formas de vida más complejas, si las condiciones han sido estables durante millones de años. Cualquier hallazgo, por pequeño que sea, cambiaría radicalmente nuestra visión del universo, demostrando que la vida no es exclusiva del planeta Tierra.
Europa es uno de los destinos más fascinantes del sistema solar. Con un océano subterráneo activo, ingredientes químicos clave y calor interno, se ha convertido en el foco de misiones espaciales ambiciosas que podrían responder una de las preguntas más profundas de la humanidad: ¿estamos solos en el universo? En los próximos años, la ciencia podría tener una respuesta más cercana… y Europa podría ser la clave.
