IA en la educación: riesgos y oportunidades para alumnos y docentes
El debate ya no es si la inteligencia artificial (IA) debe usarse en las aulas. Según especialistas de la Unesco y la academia mexicana, la pregunta ahora es cómo, cuándo y para qué utilizarla.
Durante el Seminario Internacional “Crecer, aprender y convivir en la era digital”, se expusieron los riesgos y las oportunidades que implica integrar estas herramientas en la vida escolar, desde la educación básica hasta la universidad.
La IA ya está en las aulas: el reto es cómo usarla
Andrés Morales, representante de la Unesco en México, señaló que los niños que hoy ingresan a la escuela son “nativos algorítmicos”, pues crecerán rodeados de sistemas inteligentes. Por ello, la educación no debe centrarse en prohibir o ignorar la IA, sino en enseñar a comprenderla y usarla de forma responsable.
La IA trae consigo beneficios claros:
- Personalizar materiales educativos según cada alumno.
- Detectar riesgos de deserción escolar de forma temprana.
- Reducir la carga administrativa de docentes.
- Dar seguimiento a trayectorias formativas.
Pero también genera riesgos:
- Afectaciones a la salud mental por adicciones digitales o ciberacoso.
- Amplificación de sesgos y estereotipos.
- Debilitamiento del pensamiento crítico y la creatividad.
- Pérdida de conexión humana en el aprendizaje.
Cuatro rutas para un uso ético de la IA en educación
Morales propuso una hoja de ruta clara para convivir con la inteligencia artificial en las aulas:
- Diseñar una estrategia nacional para el uso ético y humanista de la IA.
- Fortalecer la alfabetización digital y algorítmica en docentes y estudiantes.
- Usar la IA para ampliar el conocimiento, no sustituirlo, promoviendo pensamiento crítico y habilidades sociales.
- Impulsar más investigación científica sobre los impactos de la IA en aprendizaje, salud mental y emociones.
Humanidades digitales: un enfoque crítico y necesario
Luz María Moreno, decana de investigación del Tecnológico de Monterrey, enfatizó que las humanidades digitales deben evaluar los sesgos, riesgos y posibilidades de la IA. Recordó que la tecnología debe estar al servicio de la equidad y la justicia social, no solo de la eficiencia técnica.
Alertó que los principales riesgos incluyen:
- Brechas de acceso y desigualdad educativa.
- Discriminación y estereotipos reforzados por algoritmos.
- Adicciones digitales y ciberacoso.
Al mismo tiempo, resaltó las rutas que propone la Unesco:
- Diseño inclusivo de herramientas digitales.
- Innovación democrática y participación en la gobernanza de la IA.
- Transparencia y rendición de cuentas en el uso de algoritmos.
- Acceso a la justicia frente a la discriminación algorítmica.
IA en la educación: un futuro que exige responsabilidad
El seminario también abordó temas como la identidad digital, la exposición temprana a dispositivos, la seguridad en la adolescencia, los desafíos de la educación superior y la regulación de la IA.
Los especialistas coincidieron en que la IA no debe sustituir al maestro ni a la interacción humana, sino convertirse en una herramienta para potenciar el aprendizaje y desarrollar nuevas habilidades en las generaciones futuras.
El reto está en equilibrar innovación y ética, tecnología y humanismo, eficiencia y equidad.
