En una medida que ha generado un intenso debate, Meta ha eliminado millones de filtros de belleza de terceros en Instagram, Facebook y WhatsApp desde enero de 2025. La compañía cita una «priorización de inversiones», pero la decisión se produce en medio de una creciente preocupación por el impacto de estos filtros en la salud mental.
Los filtros de realidad aumentada (AR) que afinan la nariz, agrandan los labios y suavizan la piel han sido una característica icónica y controvertida de Instagram durante años. Sin embargo, en un cambio de política significativo, Meta anunció la eliminación de todos los filtros de AR creados por terceros de sus plataformas, incluyendo Instagram, Facebook y WhatsApp, a partir de enero de 2025.
La medida ha supuesto la desaparición de más de dos millones de filtros generados por una comunidad de más de 600,000 creadores, muchos de los cuales se habían vuelto virales. La razón oficial de Meta es una reorientación para «priorizar inversiones en otras prioridades de la compañía», pero la decisión se enmarca en un contexto de intensa presión sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental y la imagen corporal, especialmente entre los jóvenes.
El impacto negativo de los filtros de belleza en la salud mental
Numerosos estudios y testimonios de expertos han señalado los efectos perjudiciales de la exposición constante a estándares de belleza irreales y digitalmente alterados.
* Distorsión de la autoimagen: Investigaciones han demostrado que el uso frecuente de filtros de belleza puede llevar a la insatisfacción corporal y a la dismorfia corporal, un trastorno mental en el que una persona no puede dejar de pensar en uno o más defectos percibidos en su apariencia.
* Estándares de belleza inalcanzables: Un análisis reveló que el 87% de los filtros de belleza de Instagram encogen la nariz del usuario y el 90% agrandan los labios, promoviendo un ideal de belleza muy específico y, a menudo, eurocéntrico.
* Aumento de procedimientos cosméticos: La presión por alcanzar la «perfección» filtrada ha sido vinculada con un aumento en la demanda de procedimientos cosméticos, ya que los usuarios intentan replicar en la vida real su apariencia digital.
* Ansiedad y depresión: La comparación constante con versiones idealizadas de uno mismo y de los demás puede generar sentimientos de insuficiencia, ansiedad y depresión, especialmente en adolescentes.
«Aunque la eliminación de los filtros de belleza es un paso positivo, muchos expertos en salud mental argumentan que el daño causado por años de imágenes filtradas puede estar ya profundamente arraigado. Los filtros han cambiado fundamentalmente la forma en que las personas se ven a sí mismas», señala un análisis de AOK Marketing.
¿Qué filtros desaparecen y cuáles se quedan?
Es importante aclarar que no todos los filtros han sido eliminados de Instagram. La política de Meta se centra específicamente en los filtros creados por la comunidad a través de su plataforma Meta Spark Studio.
* Filtros de terceros eliminados: Todos los filtros de belleza, juegos y efectos creados por usuarios y marcas externas han sido retirados.
* Filtros oficiales de Meta permanecen: Los filtros de primera mano, creados directamente por Meta, seguirán estando disponibles. Sin embargo, estos suelen ser menos sofisticados y realistas en la alteración de rasgos faciales en comparación con los de terceros.
La decisión ha provocado reacciones encontradas. Mientras que los defensores de la salud mental aplauden la medida como un paso en la dirección correcta, muchos usuarios y creadores de contenido han expresado su frustración, argumentando que se eliminan herramientas creativas y que los filtros que quedan son de menor calidad.
¿Es esta la solución real al problema?
Los expertos son escépticos sobre si la eliminación de estos filtros resolverá el problema de fondo. La preocupación es que los usuarios simplemente migren a otras plataformas o encuentren soluciones alternativas para acceder a tecnologías similares.
Plataformas como TikTok ya utilizan filtros basados en Inteligencia Artificial, como el polémico «Bold Glamour», que son aún más realistas y difíciles de detectar, fusionando el rostro del usuario con el filtro para crear estándares de belleza aún más inalcanzables.
Además, la eliminación de marcas de agua que identifican las imágenes como alteradas podría dificultar aún más la alfabetización mediática, haciendo más complicado para los usuarios distinguir entre contenido editado y real.
La decisión de Meta abre un debate más amplio sobre la responsabilidad de las plataformas tecnológicas en la promoción de un entorno digital más saludable y auténtico. Si bien es un paso significativo, la batalla contra los estándares de belleza irreales en la era digital está lejos de terminar.
