Durante décadas, creímos que los sueños solo aparecían en una fase específica del descanso: el sueño REM, esa etapa donde los ojos se mueven rápidamente y la mente parece despertar dentro del cuerpo dormido. Sin embargo, un nuevo hallazgo internacional desafía esta idea y sugiere algo mucho más profundo: soñamos más de lo que pensamos, y el cerebro jamás se apaga del todo.
Un hallazgo que cambia lo que sabemos sobre los sueños
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Monash (Australia) y publicado en Nature, recopiló más de 2.600 registros cerebrales de 505 personas de 13 países. Todo el material fue integrado en una megabase llamada DREAM, diseñada para analizar cómo y cuándo surgen los sueños desde una perspectiva científica.
Hasta ahora, el consenso era claro: el sueño REM era “la casa de los sueños”. Pero los datos del proyecto revelaron que el cerebro también genera experiencias oníricas durante el sueño NREM, una fase normalmente asociada con descanso profundo y escasa actividad mental.
Lo sorprendente fue que, al comparar los registros eléctricos, los científicos encontraron que el cerebro durante estos sueños adopta patrones similares a los de una persona despierta. Es decir, una parte del cerebro “despierta” dentro del sueño, entrando en un estado que los investigadores describen como “vigilia encubierta”.
Una mente que nunca descansa
Según Giulio Bernardi, coautor del estudio e investigador del IMT School for Advanced Studies de Lucca (Italia), los resultados “redefinen la frontera entre sueño y conciencia”. En lugar de un corte tajante entre estar despiertos o dormidos, el cerebro parece moverse entre niveles de conciencia que pueden coexistir, generando los sueños como una especie de simulación interna de la realidad.
Esta idea también ayuda a entender fenómenos como el sonambulismo, los sueños lúcidos o las parasomnias, donde el cuerpo duerme, pero la mente actúa o responde de manera activa.
Inteligencia artificial y neurociencia: el futuro de estudiar los sueños
Gracias a la enorme cantidad de datos, el equipo utilizó algoritmos de inteligencia artificial capaces de predecir cuándo alguien está soñando sin necesidad de que el participante lo relate después. Este avance es un paso crucial hacia un diagnóstico objetivo de los estados de conciencia durante el sueño.
En la práctica, este tipo de tecnología podría detectar trastornos del sueño de forma temprana o incluso ayudar en tratamientos donde la actividad cerebral anómala —como en epilepsia o insomnio— requiere seguimiento constante.
Además, la base DREAM es de acceso abierto, permitiendo a investigadores de todo el mundo comparar datos y reducir sesgos, algo que refuerza su valor científico y ético.
Una nueva frontera en la ciencia del sueño
El descubrimiento desafía el modelo clásico del descanso humano y abre una puerta fascinante: la conciencia puede seguir activa incluso cuando dormimos. Esto no solo cambia nuestra comprensión del cerebro, sino también de lo que significa estar consciente.
Con el avance de la neurotecnología y la colaboración internacional, los científicos creen que pronto podremos detectar con precisión cuándo y cómo se enciende la mente dentro del sueño, un paso más para descifrar la misteriosa relación entre el descanso y la conciencia.
