Un hallazgo que cambia la historia de la paleontología en América
Un equipo de expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) logró un descubrimiento sin precedentes: el mamut colombino (Mammuthus columbi) que habitó en México pertenece a un linaje distinto al de sus parientes en Estados Unidos y Canadá. El estudio, publicado en la revista Science, demuestra que estos animales formaron tres sublinajes únicos que coexistieron en la Cuenca de México durante el final del Pleistoceno.
Este hallazgo no solo amplía la comprensión sobre la evolución de los mamuts en América, sino que también coloca a México en el centro de la investigación paleogenómica mundial.
ADN antiguo recuperado en condiciones extremas
El estudio fue coordinado por Federico Sánchez Quinto, investigador del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH-UNAM). El especialista subrayó que el proyecto representa un hito científico, ya que por primera vez se recuperó ADN antiguo de mamut en latitudes tropicales, donde la humedad suele degradar estas moléculas con rapidez.
El análisis demostró que la diversidad genética mitocondrial de los mamuts mexicanos era diferente a la de los ejemplares de Canadá y Estados Unidos. Esta evidencia sugiere que el Mammuthus columbi de la región formó poblaciones con una evolución independiente.
El papel del INAH en la investigación
El INAH facilitó materiales paleontológicos resguardados en el Centro de Investigación Paleontológica Quinametzin, muchos de ellos recuperados durante las obras del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Según Rubén Manzanilla López, responsable del salvamento arqueológico, el equipo analizó 83 molares de mamut, de los cuales 73 procedían de Santa Lucía y 10 de Tultepec, Estado de México.
Los molares fueron clave en el proceso, ya que por su densidad y composición permiten una mejor conservación del ADN frente a microorganismos y factores ambientales que degradan otros huesos.
Reconstrucción del árbol evolutivo
Con las muestras, los investigadores realizaron un análisis comparativo de genomas que permitió reconstruir el árbol evolutivo de la especie. Gracias a ello, se pudo ubicar el momento en que el mamut colombino divergió de otros linajes de América y Eurasia.
El estudio confirma que el Mammuthus columbi fue la única especie de mamut originaria de América, extendiéndose desde Norteamérica hasta Costa Rica. Sin embargo, su historia evolutiva había sido estudiada únicamente con muestras de Canadá y Estados Unidos. La incorporación de material genético de México permitió ampliar el rango geográfico y obtener interpretaciones más sólidas.
Un esfuerzo interdisciplinario mexicano
La investigación también contó con la participación de María del Carmen Ávila Arcos, investigadora del LIIGH, quien destacó la importancia del trabajo colaborativo e interdisciplinario. Según la especialista, el proyecto no solo genera nuevo conocimiento, sino que demuestra el potencial de la ciencia mexicana en campos de vanguardia como la paleogenómica.
El hallazgo representa un ejemplo de cómo la cooperación entre instituciones puede llevar a resultados de impacto internacional, mostrando que México tiene un papel clave en la investigación sobre la prehistoria y la megafauna extinta.
Implicaciones del descubrimiento
El reconocimiento de un nuevo linaje de mamuts en México abre la puerta a múltiples líneas de investigación. Entre ellas:
- Comprender mejor la diversidad genética de la megafauna que habitó América durante el Pleistoceno.
- Analizar cómo las condiciones ambientales influyeron en la evolución y adaptación de la especie.
- Explorar las interacciones entre los mamuts colombinos y los primeros pobladores humanos de la región.
Este conocimiento no solo enriquece la paleontología, sino que también aporta datos relevantes para entender procesos de extinción de especies en contextos de cambio climático.
México, epicentro de la paleogenómica en América
El descubrimiento del nuevo linaje de mamut colombino en México marca un antes y un después en la investigación paleontológica. Gracias a la labor conjunta del INAH y la UNAM, hoy sabemos que los mamuts que habitaron la Cuenca de México tuvieron una historia genética propia y única.
Este avance científico no solo coloca a México como líder en la recuperación de ADN antiguo en ambientes tropicales, sino que también abre nuevas rutas de investigación para comprender la evolución y desaparición de una de las especies más icónicas de la prehistoria.
