El Ministerio de Salud Pública de la República Democrática del Congo (RDC) confirmó un nuevo brote de ébola en la provincia de Kasai, donde hasta el momento se reportan 28 casos sospechosos y 16 muertes, incluyendo a cuatro trabajadores de la salud.
Durante una conferencia en Kinsasa, el ministro congoleño de Salud, Samuel Kamba, detalló que la tasa de letalidad provisional es del 57 %, lo que refleja la gravedad del brote.
“Quiero precisar que estas cifras son provisionales, ya que las investigaciones continúan y otras confirmaciones biológicas permitirán aclarar la situación”, explicó el funcionario.
Medidas de emergencia en la RDC
Ante el brote, las autoridades sanitarias implementaron una respuesta de urgencia, que incluye:
- Búsqueda activa de nuevos casos.
- Monitoreo de contactos de los contagiados.
- Habilitación de centros de tratamiento.
- Campañas de sensibilización en comunidades locales.
Este sería el décimo sexto brote de ébola en el país desde 1976, cuando se detectó por primera vez la enfermedad en lo que entonces era Zaire. La última epidemia en la RDC, en 2022, dejó una víctima mortal.
Contexto y antecedentes
El nuevo brote ocurre en medio de otras crisis sanitarias que enfrenta la nación africana, como el mpox (antes viruela del mono) y el cólera, además de la reducción en la ayuda internacional por parte de Estados Unidos y Europa.
La peor epidemia de ébola en la RDC se registró entre 2018 y 2020 en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri, con al menos 2,299 muertes. A nivel mundial, la crisis más devastadora fue la de África Occidental entre 2014 y 2016, cuando la enfermedad causó más de 11,000 fallecimientos en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
¿Qué es el ébola?
El virus del ébola es una enfermedad grave y altamente letal que afecta a humanos y primates. Se transmite por contacto directo con sangre, secreciones u otros fluidos corporales de personas o animales infectados.
Entre sus síntomas principales se encuentran:
- Fiebre alta y repentina.
- Dolor muscular, de garganta y de cabeza.
- Debilidad extrema.
- Vómitos y hemorragias internas o externas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de mortalidad puede variar entre el 60 % y el 80 %.
