Confianza empresarial en declive: señales de preocupación
Durante 2024, los indicadores de confianza empresarial, elaborados por el INEGI, han mostrado una tendencia negativa, especialmente en sectores clave como la construcción, los servicios no financieros, el comercio y las manufacturas.
- La construcción, que desde septiembre de 2024 permanece en la zona de contracción, encabeza la caída.
- Aunque aún en la zona de expansión, otros sectores como el comercio y las manufacturas también han experimentado descensos.
El indicador global de confianza empresarial en noviembre de 2024 quedó apenas 1.5 puntos por encima del área de contracción. Esto refleja no solo un menor dinamismo del PIB, sino también un pesimismo generalizado sobre las perspectivas de crecimiento económico futuro.
Particularmente, tres de los cuatro sectores empresariales registraron caídas en el componente “momento adecuado para invertir”, una clara señal de incertidumbre.
El contraste: consumidores optimistas y confiados
Por el contrario, los indicadores de confianza del consumidor, elaborados por el INEGI y el Banco de México, muestran un panorama completamente diferente. Desde 2023, la confianza del consumidor ha crecido de manera sostenida, alcanzando un récord histórico en octubre de 2024.
Este optimismo está respaldado por:
- Un mercado laboral sólido: Incrementos significativos en los salarios reales y bajos niveles de desempleo.
- Aumento de la capacidad de compra: La mejora salarial ha impulsado el consumo privado, el principal componente de la demanda agregada.
En noviembre de 2024, los consumidores mostraron mayor confianza en los componentes relacionados con el futuro:
- La situación económica esperada del país y de los hogares dentro de 12 meses alcanzó los niveles más altos.
¿Por qué la desconexión?
La divergencia entre productores y consumidores evidencia perspectivas diferentes sobre la economía.
- Beneficios inmediatos para los hogares:
- Los programas de transferencias gubernamentales y los aumentos al salario mínimo han mejorado la percepción de los consumidores.
- Esto ha generado una redistribución del ingreso, con la participación de las remuneraciones en el PIB alcanzando el 28.5% en el segundo trimestre de 2024, un aumento de 2.3 puntos porcentuales en dos años.
- Preocupaciones estructurales para las empresas:
- El estancamiento de la productividad laboral ha incrementado el costo laboral por unidad producida, generando presiones para las empresas.
- La desaceleración del crecimiento económico complica el panorama de inversión.
¿Un equilibrio inestable?
A pesar de los beneficios a corto plazo para los consumidores, la discrepancia entre ambas perspectivas podría ser insostenible.
- Ajustes en el mercado laboral:
- Los aumentos salariales han coexistido con un estancamiento en la productividad, lo que podría conducir a una mayor subocupación y a la pérdida de empleos.
- Ya en 2024, el indicador global de personal ocupado muestra signos de caída.
- El papel de la productividad:
- Sin un aumento en la eficiencia económica, las empresas tendrán dificultades para absorber los costos crecientes, lo que eventualmente afectará al empleo y al consumo.
El camino hacia un crecimiento sostenido
Para alinear las percepciones de consumidores y productores, es esencial que las políticas económicas se enfoquen en impulsar la productividad.
- Incentivos para la inversión: Crear un entorno más favorable para las empresas puede reactivar el dinamismo económico.
- Educación y capacitación laboral: Mejorar las competencias de la fuerza de trabajo ayudará a cerrar la brecha entre salarios y productividad.
- Fortalecimiento de la infraestructura: Inversiones estratégicas en sectores clave como la construcción pueden generar un efecto multiplicador en la economía.
Hacia una visión compartida
La discrepancia actual entre productores y consumidores refleja dos realidades coexistentes en la economía mexicana. Aunque los hogares han visto mejoras gracias a políticas redistributivas y un mercado laboral sólido, el pesimismo empresarial sugiere que este equilibrio podría no ser sostenible sin un aumento significativo en la productividad.
El desafío para la política económica será equilibrar las necesidades inmediatas de los consumidores con la creación de un entorno propicio para el crecimiento a largo plazo. Solo así podrá garantizarse un desarrollo económico que beneficie a todos los sectores de la sociedad.
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