Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia, México inicia un nuevo capítulo político y económico. Uno de los pilares de su administración es el ambicioso Plan México, una estrategia integral presentada en enero de 2025 que busca reorientar el desarrollo del país con énfasis en el fortalecimiento de la economía interna, la inclusión social y la sostenibilidad. Dentro de este marco, el impulso a las mipymes, la digitalización, la transición energética y la relocalización industrial se han convertido en ejes clave de acción.
Una visión transformadora desde lo local
El Plan México parte de un diagnóstico claro: el modelo económico necesita transformarse desde sus cimientos. A pesar del crecimiento moderado en los últimos años, el país continúa enfrentando desigualdad estructural, baja productividad en sectores clave y una marcada exclusión financiera.
Para enfrentar estos desafíos, el plan se centra en impulsar la producción nacional, fortalecer las cadenas de valor locales y aumentar la participación del país en sectores estratégicos de la economía global, como la tecnología, energía limpia, y manufactura avanzada.
El papel de las mipymes en el nuevo modelo económico
Uno de los focos más importantes del Plan México es el apoyo directo a las mipymes. Estas representan el 99% del tejido empresarial mexicano y generan alrededor del 70% del empleo formal, pero enfrentan obstáculos significativos para crecer y competir.
El plan contempla:
- Acceso preferencial al crédito mediante la banca de desarrollo y nuevos esquemas digitales.
- Programas de digitalización para modernizar procesos productivos.
- Capacitación empresarial con enfoque en productividad, exportación y sostenibilidad.
- Reducción de la carga regulatoria y fiscal.
La meta es lograr que al menos el 25% de las mipymes accedan a financiamiento formal antes de 2030, un cambio estructural que permitiría su integración plena en la economía formal y digital.
Nearshoring y soberanía industrial
Aprovechando la tendencia global del nearshoring, México busca posicionarse como un hub regional de manufactura avanzada. El Plan México establece incentivos para que empresas extranjeras trasladen sus procesos productivos al país, con la condición de fortalecer los eslabones nacionales de la cadena de suministro.
Este enfoque busca garantizar que el PIB esté hecho en México, como expresó recientemente Edgar Amador Zamora, secretario de Hacienda. Una mayor participación de proveedores nacionales en las industrias tecnológicas, automotrices o farmacéuticas podría elevar el PIB entre 0.6 y 0.8 puntos porcentuales anuales, según estimaciones oficiales.
Sostenibilidad y transición energética
Otro componente clave del Plan México es la transición hacia una economía baja en carbono. El gobierno ha trazado una hoja de ruta para:
- Incrementar la generación de energía renovable.
- Electrificar el transporte público.
- Implementar estándares ambientales más estrictos en el sector industrial.
La visión es convertir a México en un referente regional de sostenibilidad, atrayendo inversiones verdes y fomentando la innovación tecnológica en energías limpias.
Inclusión social y financiera: una economía para todos
Además del componente productivo, el Plan México tiene un fuerte enfoque en inclusión social y financiera. Se busca cerrar brechas históricas a través de:
- Bancarización de comunidades rurales.
- Acceso a microcréditos para mujeres y jóvenes emprendedores.
- Programas de formalización laboral y empresarial.
- Infraestructura digital para conectar regiones marginadas.
La inclusión no es vista solo como un acto de justicia social, sino como una condición necesaria para el crecimiento económico sostenido y equilibrado.
Proyecciones económicas y retos
El gobierno de Sheinbaum ha proyectado un crecimiento del PIB entre 1.5% y 2.3% para 2025, a pesar de los desafíos externos, como la desaceleración en Estados Unidos y la incertidumbre en los mercados globales.
Sin embargo, organismos internacionales y bancos de inversión han advertido que el éxito del Plan México dependerá de su ejecución efectiva y de la capacidad del país para garantizar seguridad jurídica, infraestructura suficiente y políticas públicas coherentes.
El Plan México es, sin duda, la apuesta más ambiciosa del gobierno de Claudia Sheinbaum para transformar la economía nacional. A través del fortalecimiento de las mipymes, la reconfiguración del modelo productivo, la transición verde y la inclusión social, se plantea un nuevo paradigma de desarrollo. Si bien los retos son considerables, el plan traza una hoja de ruta clara para construir un México más fuerte, justo y competitivo desde sus raíces productivas.
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