En México, el deterioro de caminos y carreteras ha sido durante años una preocupación constante para miles de ciudadanos. Habitantes de comunidades rurales e incluso de zonas metropolitanas saben que una vía en mal estado puede significar horas perdidas, accidentes, o falta de conectividad. Por eso, el anuncio del Gobierno Federal sobre una inversión en pavimentación carretera por mil 885 millones de pesos para este año no solo es una cifra: es una promesa de movilidad, seguridad y desarrollo.
Ese compromiso lo refrendó el secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva, al informar que actualmente el país cuenta con 30 trenes de pavimentación completamente operativos y que este año se intervendrán cerca de 200 kilómetros de carreteras en 16 estados.
La noticia llega en un momento clave, en el que la modernización de infraestructura es una demanda prioritaria en distintas regiones del país.

Expansión histórica: nuevos trenes para cubrir todo el país
Durante una entrega remota desde Texcoco, Esteva presentó tres nuevos trenes de pavimentación, adquiridos gracias a una inversión de 500 millones de pesos. Además, adelantó que otros 600 millones se destinarán al suministro de asfalto y 102 millones a los costos operativos.
El objetivo es claro: aumentar la capacidad de intervención anual. Cada tren puede cubrir hasta 300 kilómetros de pavimentación, por lo que el plan para adquirir 10 trenes adicionales permitirá alcanzar una cobertura aproximada de 3 mil kilómetros por año.
Esto marca un cambio estructural en la forma en que se atiende el mantenimiento vial, ya que el país pasará de 10 trenes iniciales a una flota de 40 unidades en 2026, lo que garantizará que cada estado cuente con su propio tren de pavimentación.
Estados beneficiados por la inversión en pavimentación carretera
La SICT ya utiliza sus primeros 10 trenes en entidades como Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Jalisco, Veracruz y dos más en el Estado de México.
Los siguientes 10 trenes, que estarán en operación entre noviembre y diciembre, se dirigirán al oriente del Estado de México —una zona históricamente rezagada—, además de Oaxaca, Guerrero y nuevamente Veracruz.
Finalmente, los últimos 10 trenes cubrirán el Estado de México, Morelos, Michoacán, Zacatecas, Coahuila, Tabasco y Guanajuato.
Este despliegue marca un paso firme hacia una estrategia descentralizada que busca llevar desarrollo vial a regiones que por décadas han enfrentado abandono.
La visión local: carreteras que cambian vidas
Durante la entrega de trenes para tres municipios incluidos en el Plan Integral de Apoyo al Oriente del Estado de México, la gobernadora Delfina Gómez destacó que esta maquinaria representa mucho más que infraestructura. Significa dignidad para comunidades que han visto deteriorarse sus caminos durante años.
“Se trata de una maquinaria que indudablemente va a apoyar al beneficio de nuestras calles y carreteras de esta región, que lamentablemente había sido olvidada por mucho tiempo”, señaló.
Este mensaje resuena especialmente en las comunidades rurales, donde una carretera rehabilitada no solo facilita el paso de automóviles: facilita la llegada de ambulancias, de productos agrícolas, de servicios y oportunidades.
Un proyecto de infraestructura que apunta al futuro
La modernización vial es una herramienta esencial para el crecimiento económico. Con una red carretera más eficiente, México reduce costos logísticos, conecta regiones productivas y mejora la calidad de vida de millones de personas.
La estrategia actual, centrada en trenes de pavimentación, representa una innovación operativa que permitirá responder con mayor rapidez a los daños causados por el uso intensivo, fenómenos climáticos y el desgaste natural.
El Gobierno espera que, con la inversión anual sostenida, la cobertura sea suficiente para mantener las carreteras en condiciones óptimas de manera permanente.
La nueva inversión en trenes de pavimentación carretera marca un paso decisivo hacia la modernización de la infraestructura carretera en México. Con recursos históricos y un plan que abarca prácticamente todo el país, el Gobierno Federal busca no solo mejorar la conectividad, sino transformar la vida cotidiana de millones de personas. El avance es significativo, pero el reto continúa: consolidar un sistema vial eficiente, seguro y equitativo para todas las regiones.