El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha generado una serie de movimientos estratégicos en el comercio global. Uno de los más destacados es la aceleración de la modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), un acuerdo que lleva en vigor desde el año 2000 pero que había permanecido en pausa durante los últimos años.
Aunque el tratado fue actualizado y renegociado al final del gobierno de Enrique Peña Nieto, su progreso quedó frenado durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, el retorno de Trump y la expectativa de un endurecimiento de sus políticas comerciales han despertado un renovado interés, especialmente por parte de Alemania, para acelerar la renovación de dicho acuerdo.
¿Qué incluye la modernización del TLC México-UE?
El tratado actualizado contempla beneficios clave para ambos bloques, destacando:
- Reducción arancelaria: Más del 85% de las clasificaciones arancelarias en el sector agroindustrial serían eliminadas.
- Protección de productos europeos: 340 indicaciones geográficas europeas, como quesos y vinos, estarían protegidas en el mercado mexicano.
- Reglas de origen específicas: Facilitarían el comercio de automóviles, reduciendo la dependencia de autopartes chinas.
- Facilitación del comercio: Simplificación de procesos aduaneros y eliminación de barreras técnicas al comercio.
- Reglas sanitarias y fitosanitarias: Establecerían estándares claros para productos agropecuarios.
Estos avances no solo impulsarán sectores como el automotriz y agroindustrial, sino que también fortalecerán la relación comercial entre México y Europa, diversificando los mercados mexicanos más allá de Norteamérica.
La urgencia europea: Alemania como protagonista
Empresas alemanas como Bosch y Oechsler México han expresado su interés en el acuerdo. Ante la creciente desconfianza hacia productos chinos, especialmente en sectores como las autopartes, Alemania busca fortalecer su proveeduría en México, que ya está integrada al T-MEC.
La reciente, aunque accidentada, visita del canciller alemán Olaf Scholz a México subraya la importancia estratégica de este tratado para Europa, que también enfrenta una crisis política e industrial interna.
El rol de Marcelo Ebrard en la modernización del tratado
El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha retomado la negociación del tratado como una prioridad. Con su experiencia en diplomacia internacional y comercio, su equipo trabaja para concretar el acuerdo, que representará una oportunidad única para que México diversifique sus socios comerciales y fortalezca su presencia en mercados europeos.
China entra en escena: trenes y telecomunicaciones
Mientras México y Europa avanzan en su acuerdo, las empresas chinas no pierden tiempo. Varias compañías están interesadas en fabricar los vagones de tren para los proyectos ferroviarios anunciados por la presidenta Claudia Sheinbaum, que conectarán México con Laredo y Nogales.
Además, Huawei, liderada por César Funes en México, abrirá una división enfocada en minería y puertos, promoviendo tecnologías como el 5.5G para optimizar estos sectores clave.
Conclusión: México ante un nuevo escenario global
La renovación del TLC México-UE llega en un momento crucial, con el retorno de Donald Trump como un catalizador inesperado. Este tratado no solo abrirá nuevas oportunidades para los sectores automotriz, agroindustrial y tecnológico, sino que también posicionará a México como un actor clave en el comercio global.
Con la participación de Europa, América del Norte y China en la agenda comercial mexicana, el país enfrenta un panorama complejo pero lleno de posibilidades para fortalecer su economía y su influencia global.
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