Una de las voces más autorizadas del sector empresarial de Nuevo León ha encendido las alarmas. César Cadena, presidente del Clúster Energético del estado, calificó la progresiva salida de la gigante española Iberdrola de México como un «mal mensaje» que pone en riesgo el futuro económico de la región, especialmente en el contexto del nearshoring.
La economía de Nuevo León, un titán industrial que depende de un suministro energético confiable y competitivo, se enfrenta a una nueva incertidumbre. La advertencia de César Cadena no es una opinión aislada, sino el reflejo de una preocupación que crece en el sector privado ante la política energética del gobierno federal.
La frase de Cadena fue contundente y resume el sentir de muchos: al revisar los planes de inversión de una firma global como Iberdrola, «ya no viene México». Esta declaración es un disparo de advertencia sobre el clima de negocios en el país.
¿Por Qué se Va Iberdrola? La Falta de Certeza Jurídica
La decisión de Iberdrola de vender la mayor parte de sus plantas de generación en México no es repentina. Es la culminación de años de desencuentros con la política energética actual, que ha priorizado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por encima de los generadores privados.
Los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, señalan una constante «falta de certeza jurídica» como el principal obstáculo. Cambios en las reglas del juego, retrasos en permisos y una política que parece favorecer el monopolio estatal en lugar de la libre competencia, han creado un ambiente que las grandes corporaciones internacionales consideran de alto riesgo.
«Señalan como ‘mal mensaje’ la salida de Iberdrola de México. El líder del Clúster Energético, César Cadena, indicó que en las inversiones de la firma ya no viene México.».
El Efecto Dominó: ¿Quién Sigue?
La preocupación de líderes como César Cadena no es solo por la pérdida de un jugador importante como Iberdrola. El verdadero temor es el «efecto dominó». Iberdrola actúa como un canario en la mina: si una empresa de su calibre, con décadas de operación en el país, decide que el riesgo es demasiado alto, ¿qué mensaje recibe el resto del mundo?
Para un estado como Nuevo León, que busca capitalizar al máximo la oportunidad histórica del nearshoring, esta señal es peligrosa. Las empresas que buscan relocalizar sus cadenas de suministro desde Asia necesitan garantías de que tendrán acceso a energía limpia, suficiente y a precios competitivos. La salida de un gran generador privado y la falta de nuevas inversiones en el sector ponen en jaque esta promesa.
La advertencia del Clúster Energético es un llamado de atención a las autoridades federales. Expone la creciente tensión entre una política energética centralizada y las necesidades de las economías regionales más dinámicas del país. El futuro de la prosperidad de Nuevo León podría depender de si este «mal mensaje» es escuchado y atendido en el centro del poder.
