La guerra de Trump: aranceles para presionar al mundo y a la Fed

La guerra de Trump: aranceles para presionar al mundo y a la Fed
La Táctica de Presión de Trump: Cómo la Casa Blanca Usa Aranceles para Doblegar a Aliados y a la Fed

La estrategia de Donald Trump va más allá de la economía, utilizando los aranceles como un arma política para presionar a aliados internacionales y, de forma sin precedentes, a instituciones nacionales como la Reserva Federal para que se alineen con su agenda.

Una Estrategia de Presión Global y Doméstica

La política de aranceles de la administración Trump se revela como una herramienta multifacética, diseñada no solo para renegociar acuerdos comerciales, sino también para ejercer una intensa presión política tanto en el escenario global como en el doméstico.

A nivel internacional, la amenaza de altos impuestos a las importaciones busca forzar a más de 20 naciones, incluyendo aliados clave como la Unión Europea, México, Japón y Corea del Sur, a aceptar términos comerciales más favorables para Estados Unidos. A nivel nacional, esta misma lógica de confrontación se está aplicando a instituciones que históricamente han operado con autonomía, como la Reserva Federal (Fed).

El Enfrentamiento con la Reserva Federal: Un Ataque a la Autonomía

El presidente Donald Trump ha intensificado su campaña de presión contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en un intento sin precedentes por influir en la política monetaria del país. Trump ha criticado públicamente a Powell, a quien llegó a calificar como «una persona muy estúpida», y ha exigido su renuncia inmediata por no reducir las tasas de interés al ritmo que la Casa Blanca desea.

La presión ha escalado más allá de la retórica. La administración ha comenzado a utilizar herramientas burocráticas para socavar la independencia de la Fed. Este movimiento se hizo evidente cuando el principal asesor de presupuesto de Trump, Russ Vought, envió una carta a Powell cuestionando los costos de la renovación de la sede de la Fed, calificándola de «remodelación ostentosa».

Simultáneamente, Trump nombró a dos de sus asesores más cercanos, James Blair y Will Scharf, a una comisión poco conocida, la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, con el objetivo de revisar los planes de construcción de la Fed. Este uso de organismos gubernamentales para auditar y presionar a una institución independiente representa un ataque directo a las normas que han garantizado la autonomía de la política monetaria estadounidense durante décadas, una autonomía diseñada para protegerla de la influencia política a corto plazo.

«Estoy pidiendo al Congreso que investigue al presidente Jerome Powell, su sesgo político y su testimonio engañoso en el Senado, que es suficiente para ser destituido ‘por causa’.» – Bill Pulte, director de la FHFA nombrado por Trump.

La Lógica Política: ¿Por Qué Bajar las Tasas?

El razonamiento de Trump para exigir tasas de interés más bajas es claro: abarataría el crédito para los consumidores, haciendo más accesibles las hipotecas y los préstamos para automóviles, y permitiría al gobierno federal financiar su creciente deuda a un costo menor.

Esta última consideración es especialmente relevante, dado que los recortes de impuestos aprobados durante su mandato han contribuido a un aumento significativo del déficit fiscal. Powell, por su parte, se ha resistido a los recortes agresivos, argumentando que los propios aranceles de Trump podrían generar un resurgimiento de la inflación.

El Congreso en la Mira y la Presión Interna

La estrategia de presión no se limita al poder ejecutivo. Trump también está instando a los miembros de su propio partido en el Congreso a aprobar recortes de gastos por valor de aproximadamente 9.4 mil millones de dólares. Además, existe un debate activo sobre un proyecto de ley bipartidista para imponer sanciones adicionales a Rusia, un tema que ha generado frustración en el presidente.

El Caso Epstein: Un Arma de Presión en el Universo MAGA

Incluso dentro de su propio movimiento político, la presión es una herramienta clave. La controversia en torno a los archivos de Jeffrey Epstein se ha convertido en una palanca para mantener la lealtad y la disciplina. Miembros del gabinete de Trump han sido criticados por su base de seguidores por el manejo de estos archivos, y hay informes de que el propio Trump está «intimidando a los influencers de MAGA para que se alineen» en este tema.

Este fenómeno ilustra cómo una narrativa de conspiración, inicialmente dirigida contra adversarios políticos, puede ser cooptada y utilizada como una herramienta de control interno. El caso Epstein, cargado de desconfianza hacia las instituciones, se ha transformado en una prueba de lealtad dentro del movimiento MAGA, demostrando la capacidad de la administración para instrumentalizar incluso las teorías más volátiles para consolidar el poder y silenciar la disidencia interna.

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