El 2025 se perfila como un año complejo para la economía mexicana. La inversión fija bruta —motor clave del crecimiento a largo plazo— registró su duodécima caída anual consecutiva en agosto, revelando la profundidad del enfriamiento económico.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el indicador cayó 2.7% mensual y 8.9% anual, ubicándose en 103.9 puntos. Esta cifra representa su peor desempeño desde diciembre pasado, marcando un nuevo punto de inflexión para la confianza empresarial.
La construcción y la maquinaria: los pilares que se tambalean
La inversión en construcción descendió 1.5% mensual, arrastrada por la obra no residencial, que cayó 2.1%, mientras que la residencial retrocedió 1.4%. Pese a que la vivienda mantiene un crecimiento anual de 10%, el sector público continúa debilitado con una caída de 18.5% anual.
En paralelo, la maquinaria y equipo —vital para la productividad industrial— también sufrió un descenso de 3.1% mensual. Lo más preocupante es que la maquinaria importada retrocedió 5.2%, una señal de que la inversión extranjera también se está conteniendo ante el panorama global incierto.
Un año marcado por la contracción económica
Durante los últimos 12 meses, el país ha visto cómo la inversión productiva se frena sistemáticamente. Los analistas advierten que este comportamiento anticipa una desaceleración más amplia, afectando sectores como la manufactura, la obra pública y la generación de empleo formal.
La formación bruta de capital fijo (FBCF) cayó 10.4% anual, su segunda peor baja desde la pandemia. Esta cifra no solo mide las compras de maquinaria y equipo, sino que refleja el nivel de confianza empresarial y la disposición a generar infraestructura productiva.
Factores detrás del retroceso
Expertos señalan que el freno se explica por una combinación de factores:
- Incertidumbre política y regulatoria en sectores clave.
- Altas tasas de interés, que encarecen el financiamiento.
- Retrasos en proyectos de infraestructura pública.
- Presión inflacionaria, que reduce el poder de compra industrial.
Además, el ciclo electoral de 2025 ha llevado a muchas empresas a postergar decisiones de inversión, a la espera de mayor claridad sobre las políticas económicas futuras.
Perspectivas y oportunidades a mediano plazo
Aunque la tendencia actual es negativa, algunos analistas ven espacio para la recuperación en el corto plazo, especialmente si se fortalece la inversión privada y se reactivan los proyectos de nearshoring. Este fenómeno podría atraer capital extranjero y reimpulsar la manufactura en estados como Nuevo León, Coahuila y Baja California.
Sin embargo, el reto principal será restaurar la confianza. La inversión fija bruta no solo mide dinero, sino expectativas: es el termómetro de si las empresas creen en el futuro del país.
