“Intereses de la deuda pública”: tres palabras que, aunque suenan técnicas y distantes, están definiendo silenciosamente tu presente y tu futuro económico. En septiembre de 2025, México despertó frente a una cifra que parecía de ficción: 3 mil 516 millones de pesos diarios destinados únicamente a pagar intereses y comisiones de un pasivo que ya rebasó los 18 billones de pesos.
Esta historia comienza en una oficina silenciosa de la Secretaría de Hacienda, donde cada mañana se revisan números que no descansan. Ahí, los técnicos financieros ven cómo, mientras casi todo el gobierno aprieta el cinturón, el gasto en deuda hace exactamente lo contrario: crece, se expande y exige más dinero cada mes.
El ascenso imparable de los intereses de la deuda pública en México
Entre enero y septiembre de 2025, México destinó 960 mil millones de pesos solo al pago de intereses, comisiones y otros cargos financieros. Es una cifra que ya roza el billón de pesos antes del cierre del año fiscal, y que representa un incremento anual del 8.6%.
La paradoja es brutal:
- El gasto primario cayó 4.3%, afectando programas y servicios.
- El costo financiero subió, incluso cuando otros rubros fueron recortados para contener el déficit.
La deuda ya equivale al 49.4% del PIB, un nivel que, si bien es manejable comparado con economías desarrolladas, marca un máximo histórico en México.
En medio del ajuste presupuestal para cerrar con un déficit del 4.1% del PIB, Hacienda redujo partidas en sectores como infraestructura, cultura, ciencia y desarrollo regional. Sin embargo, los intereses no se negocian, no se aplazan y no se pueden recortar. En la narrativa fiscal del país, ellos siempre se llevan el papel principal.
El impacto en Pemex y CFE: cuando las empresas públicas elevan la presión
Un capítulo aparte lo protagoniza Petróleos Mexicanos, cuya crisis financiera sigue arrastrando recursos del erario.
Los pagos por su deuda crecieron 19% anual, sumando 130,969 millones solo en amortización.
La Comisión Federal de Electricidad, aunque en menor escala, también absorbió más de 31 mil millones en compromisos financieros.
Estas cargas hacen que la deuda pública no sea solo federal:
es la suma de todo un ecosistema institucional que se ha endeudado durante años para funcionar, sobrevivir o intentar transformarse.

Cómo los intereses de la deuda pública superan ya la obra pública
Esta es una comparación que duele:
Mientras México gastó 568 mil millones de pesos en obra pública, el pago de intereses —solo intereses— consumió 68.8% más.
En términos simples:
México invierte menos en construir que en pagar lo que ya construyó, gastó o financió.
Este cambio de prioridad limita:
- La modernización de carreteras
- La expansión del transporte público
- Las inversiones en salud
- El desarrollo de infraestructura hidráulica
- La competitividad del país a largo plazo
En otras palabras: la deuda no solo se paga con dinero, se paga con futuro.
Hacia dónde va la economía si no baja el costo financiero
Los pagos por deuda interna crecieron 8.7%, mientras que la deuda externa aumentó 8.5%.
Ambas tendencias apuntan en la misma dirección: este problema no se está deteniendo.
¿La razón? Tasas de interés globales elevadas, refinanciamientos más costosos y una estructura de deuda que cada año exige montos mayores.
Los economistas advierten que, si el costo financiero sigue creciendo así, en unos años México podría enfrentar una restricción fiscal permanente, donde recortar programas no sea una opción sino una obligación.
El país escribe su futuro entre los intereses de la deuda pública
La historia empezó con intereses de la deuda pública, continuó en un país que ajusta su gasto para sobrevivir y termina en una advertencia clara: si no cambia la tendencia, México seguirá destinando más dinero a pagar el pasado que a construir el futuro.
Y por eso, al finalizar esta nota, la frase sigue marcando el pulso del país: intereses de la deuda pública.