Tener ingresos por una actividad económica, emitir facturas o cumplir 18 años puede implicar la obligación de contar con el Registro Federal de Contribuyentes (RFC). Aunque para los jóvenes que todavía no trabajan el registro no genera obligaciones fiscales, para quienes sí obtienen ingresos mantener sus datos actualizados es indispensable para evitar problemas con el SAT.

De acuerdo con información de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), los contribuyentes que tienen la obligación de inscribirse y no lo hacen, o realizan el trámite fuera de tiempo, pueden enfrentar multas de entre 4 mil 480 y 13 mil 430 pesos.

¿Quiénes deben inscribirse al RFC?

o tener RFC puede generar multas de hasta 13 mil 430 pesos
No tener RFC puede generar multas de hasta 13 mil 430 pesos

El RFC es la clave que identifica a las personas físicas y empresas ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Está conformado por datos personales y una homoclave que permite diferenciar a cada contribuyente.

Deben inscribirse quienes realizan actividades que generan ingresos o tienen la obligación de emitir facturas. Además, desde 2022, las personas que cumplen 18 años deben obtener su RFC, incluso si todavía no trabajan. Sin embargo, esto no significa que un joven de 18 años tenga automáticamente que presentar declaraciones o pagar impuestos. Si no realiza una actividad económica, puede registrarse como persona física sin obligaciones fiscales.

Esta diferencia es importante porque, como advierte Prodecon, elegir incorrectamente una actividad o régimen fiscal puede generar obligaciones que realmente no corresponden a los ingresos de la persona.

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¿Cómo hacer el registro ante el SAT?

El trámite comienza en el portal del SAT, donde se presenta la solicitud de inscripción. Posteriormente, dependiendo del procedimiento aplicable, se debe acudir a una oficina de la autoridad con identificación oficial y comprobante de domicilio. Una vez concluido el proceso, es importante obtener la Constancia de Situación Fiscal y revisar que los datos personales, domicilio y régimen fiscal sean correctos.

El RFC no se renueva periódicamente. Una vez que obtienes la clave, permanece vigente, pero el contribuyente tiene la obligación de mantener actualizada su información cuando cambien sus circunstancias fiscales.

¿Qué pasa si cambias de domicilio o empiezas un negocio?

Uno de los errores más comunes es modificar el domicilio en documentos como la credencial para votar, pero no actualizar la dirección fiscal registrada ante el SAT. Si la autoridad necesita enviar una notificación al domicilio declarado y no encuentra al contribuyente, pueden generarse consecuencias y sanciones.

Lo mismo ocurre cuando una persona cambia de actividad económica. Por ejemplo, alguien registrado únicamente bajo el régimen de sueldos y salarios que posteriormente comienza un negocio debe informar la nueva actividad y realizar la actualización correspondiente. Las multas por no presentar los avisos de actualización del RFC o hacerlo fuera de plazo, cuando existe requerimiento de la autoridad, pueden ir de 5 mil 400 a 10 mil 780 pesos.

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¿Qué beneficios tiene contar con RFC?

Además de cumplir con las obligaciones fiscales, tener RFC facilita diversos trámites. Por ejemplo, es necesario para determinados procesos relacionados con la firma electrónica y puede facilitar la emisión de facturas, trámites administrativos y operaciones comerciales. Para los jóvenes, obtener el RFC tampoco significa comenzar a pagar impuestos automáticamente. Si no tienen ingresos ni realizan una actividad económica, pueden permanecer registrados sin obligaciones fiscales.

Por eso, más que evitar el RFC, lo importante es registrarse correctamente y mantener actualizados los datos. Para quienes generan ingresos, hacerlo puede evitar multas y problemas posteriores con el SAT.