La estabilidad financiera es una de las cosas más importantes para que las mujeres tomen decisiones con mayor libertad en su vida personal, profesional y familiar. Cuando no tienen control sobre sus ingresos o dependen económicamente de otras personas, muchas veces posponen decisiones importantes o aceptan condiciones desfavorables por miedo a perder estabilidad.
Ante este escenario, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), a través de la Revista del Consumidor, compartió diversas recomendaciones para fortalecer la estabilidad financiera de las mujeres y mejorar la administración de su dinero.
Control del dinero, el primer paso a la estabilidad financiera
Contar con una cuenta de ahorro a nombre propio es uno de los pasos más importantes para comenzar a construir la estabilidad financiera . Tener un producto financiero propio permite guardar el dinero de forma segura, separar el gasto diario del ahorro y recibir pagos o transferencias sin depender de terceros.
Esto no solo facilita una mejor organización del dinero, también brinda mayor control sobre las decisiones financieras y reduce la dependencia económica.
Ahorrar con objetivos
Ahorrar no necesariamente significa guardar grandes cantidades de dinero. Sin embargo, sí es fundamental destinar una parte de los ingresos para metas específicas como crear un fondo de emergencia, enfrentar periodos sin ingresos, continuar con estudios o capacitarse profesionalmente.
También es importante pensar en el retiro. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estima que la esperanza de vida de las mujeres es, en promedio, cuatro años mayor que la de los hombres. A pesar de ello, muchas no cuentan con una pensión debido a interrupciones en su vida laboral o porque dedicaron tiempo a tareas de cuidado no remuneradas.
Por esta razón, la planificación financiera a largo plazo resulta fundamental para evitar dificultades económicas en la vejez.
El crédito puede ser una herramienta
Solicitar un crédito puede ser necesario en ciertos momentos, especialmente ante emergencias o para invertir en proyectos personales. Sin embargo, es importante analizar cuidadosamente los plazos de pago, el monto total que se deberá cubrir y las tasas de interés antes de contratar cualquier financiamiento.
Cuando se utiliza con una estrategia clara, el crédito puede ayudar a financiar estudios, adquirir herramientas de trabajo o impulsar un negocio.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera 2023, solo el 26% de las mujeres cuenta con un crédito formal. La falta de historial crediticio puede llevar a muchas personas a recurrir a opciones como casas de empeño, donde los intereses suelen ser más altos y las condiciones menos favorables.

Los seguros también forman parte de la estabilidad financiera
Contar con un seguro es una forma de proteger tanto el patrimonio como el bienestar de la familia. Enfermedades, accidentes o imprevistos pueden afectar gravemente las finanzas si no se cuenta con algún respaldo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las mujeres enfrentan diversos desafíos de salud a lo largo de su vida que pueden requerir atención médica especializada. Por ello, una póliza de gastos médicos o un seguro de vida puede ayudar a reducir el impacto económico ante situaciones inesperadas.
Además de cubrir gastos hospitalarios o tratamientos, algunos seguros incluyen protección frente a enfermedades que afectan principalmente a las mujeres, como el cáncer de mama o el cáncer de cuello uterino, así como cobertura relacionada con el embarazo y el parto.
Barreras invisibles que afectan la estabilidad financiera
Las brechas económicas también están acompañadas por obstáculos culturales y sociales que dificultan que muchas mujeres tomen decisiones informadas sobre su dinero y por lo tanto, que pueden limitar la estabilidad financiera.
Entre las barreras más comunes se encuentra la creencia de que no se tiene suficiente conocimiento sobre finanzas, el miedo a cometer errores o la tendencia a priorizar las necesidades de otras personas antes que las propias. Superar estos factores implica fortalecer la educación financiera y promover conversaciones abiertas sobre el manejo del dinero.
Hábitos que ayudan a mejorar las finanzas personales
Especialistas en finanzas personales recomiendan desarrollar hábitos que permitan mejorar la relación con el dinero. Entre ellos destacan elaborar un presupuesto mensual para conocer exactamente a dónde se destinan los ingresos y evitar gastos innecesarios.
También se aconseja destinar una parte del salario al ahorro para emergencias y para el retiro. Algunos expertos sugieren que, cuando sea posible, alrededor del 10% del ingreso mensual se reserve para estos objetivos.
Otro aspecto importante es evitar las compras impulsivas. Muchas veces el gasto se destina a productos que generan satisfacción momentánea pero que no aportan beneficios a largo plazo. Analizar si realmente se necesita algo antes de comprarlo puede ayudar a mantener finanzas más saludables.
Además, comenzar a invertir, incluso con pequeñas cantidades, permite que el dinero genere rendimientos en lugar de permanecer inmóvil.
A pesar de los avances en inclusión financiera, las diferencias entre hombres y mujeres todavía son evidentes. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 señala que el 58.6% de las mujeres ahorra de manera formal, mientras que entre los hombres la cifra alcanza el 68%, situación que dificulta la estabilidad financiera.