Educación financiera es un tema que ha cobrado relevancia en México ante el bajo nivel de conocimiento que la población tiene sobre el manejo del dinero. Apenas 1 de cada 10 personas afirma sentirse informada sobre cómo gestionar sus finanzas personales, de acuerdo con el estudio El valor de aprender, realizado por Santander. Este panorama ha encendido las alertas y ha llevado al gobierno federal a impulsar su incorporación formal en el sistema educativo nacional.
La administración encabezada por Claudia Sheinbaum plantea integrar la educación financiera al plan de estudios como parte de la Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025-2030, con el objetivo de formar ciudadanos capaces de tomar decisiones económicas responsables desde edades tempranas y reducir las brechas de desigualdad existentes en el país.

Bajo conocimiento financiero: un reto estructural en México
La falta de educación financiera no es un problema menor. En la práctica, se traduce en endeudamiento excesivo, escasa cultura del ahorro, baja planeación financiera y dificultades para enfrentar emergencias económicas. Fernando Ávila, coordinador de Educación Financiera de Banco Santander México, subraya que el acceso a conocimientos financieros es tan importante como el acceso a los propios servicios financieros.
De acuerdo con el especialista, contar con herramientas para administrar ingresos, ahorrar, invertir y gestionar riesgos es un factor clave para la movilidad social, la reducción de desigualdades y el fortalecimiento del bienestar individual y comunitario.
La Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025-2030
La Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025-2030 propone que este aprendizaje forme parte de la educación formal para que niños, adolescentes y jóvenes desarrollen habilidades financieras de manera progresiva. El objetivo es que comprendan desde conceptos básicos, como el uso del dinero, hasta temas más complejos como inversión, crédito y administración de riesgos.
“El formar una ciudadanía con mayores capacidades para planear, ahorrar e invertir a lo largo de la vida fortalece su bienestar económico y su participación en el sistema financiero”, señala el documento oficial que respalda esta iniciativa.
Educación financiera como parte del desarrollo integral
Más allá de números y cuentas, la educación financiera se concibe como un componente integral del desarrollo de los estudiantes. El enfoque planteado busca reforzar habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la responsabilidad social y la convivencia ética, competencias clave para la vida adulta.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha señalado que esta formación debe ser progresiva, transversal, pertinente y contextualizada, acompañando a los estudiantes desde la educación básica hasta la media superior, con el fin de fortalecer su proyecto de vida y su bienestar a largo plazo.
Por qué urge llevar la educación financiera a las aulas
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la educación financiera no solo implica transmitir información, sino fomentar hábitos financieros saludables y competencias que permitan tomar decisiones informadas. En México, esta necesidad es ampliamente reconocida por la población.
El estudio de Santander revela que 91% de los encuestados considera que las escuelas y los padres son los principales responsables de impartir educación financiera, por encima de las empresas. Además, la ubican como la segunda asignatura más importante, incluso por encima de materias tradicionales como historia o ciencias.
Un dato revelador es que 84% de las personas que no recibieron educación financiera durante su etapa escolar afirma que le habría gustado contar con ella, lo que evidencia una demanda social clara.
Un esfuerzo compartido entre sectores
Para los especialistas, el impulso de la educación financiera debe ser un esfuerzo conjunto. “No solo involucra a las instituciones financieras, sino también a otros actores como el sistema educativo, las familias y el sector público”, subraya Fernando Ávila.
Esta colaboración es clave para garantizar que los contenidos sean relevantes, accesibles y adaptados a las realidades económicas de cada comunidad.
Panorama internacional y retos de la digitalización
A nivel internacional, el estudio de Santander muestra que varios países ya han integrado la educación financiera en sus planes de estudio. Cinco lo hacen en secundaria y dos desde primaria, e incluso en algunos casos es una materia obligatoria.
En México, 86% de los encuestados preferiría una escuela que ofrezca educación financiera, cifra superior al promedio global de 78%. Esta preferencia también se mantiene entre trabajadores por cuenta propia, lo que demuestra el valor práctico que se le atribuye a este conocimiento.
El informe también advierte que, aunque la digitalización facilita la gestión financiera, introduce nuevos riesgos. Por ello, fortalecer la alfabetización financiera resulta indispensable para un desarrollo económico más justo y sostenible.
Integrar la educación financiera en el plan de estudios mexicano no es solo una medida educativa, sino una inversión estratégica en el futuro del país. Formar ciudadanos informados, responsables y capaces de tomar decisiones económicas sólidas puede marcar la diferencia en la reducción de desigualdades y en la construcción de una sociedad más resiliente y preparada para los desafíos del siglo XXI.