Detrás del 86%: lo que el prepago decide en México

Detrás del 86 % lo que el prepago decide en México
Detrás del 86 % lo que el prepago decide en México

México cerró 2025 con 104.9 millones de usuarios de internet, el 86.1% de la población de 6 años y más, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares que el INEGI publicó el 16 de junio de 2026. El acceso ya casi no es el tema.

Lo que decide qué puede hacer cada persona en línea es otra cifra de la misma encuesta, y recibe mucha menos atención.

1. El acceso dejó de ser el cuello de botella

El 78.3 % de los hogares mexicanos tenía internet en 2025. En 2015 era el 39.1%. Duplicar esa proporción en diez años es un avance real, y explica por qué la conversación pública sobre conectividad empezó a sonar repetida.

El acceso llegó sobre todo por celular. El 84.6 % de las personas de 6 años y más usó teléfono celular, mientras que apenas el 38.1 % usó computadora de escritorio, laptop o tableta. Para la mayor parte del país, internet no es una pantalla grande con wifi. Es un teléfono con saldo.

2. La brecha urbano rural: lo que esconde el promedio

El 86.1% nacional se descompone en 88.9% urbano y 75.2% rural. Trece puntos de diferencia que la cifra general disimula.

Por entidad, la conexión en el hogar la encabezan Ciudad de México con 90.5%, Nuevo León con 89.9% y Baja California con 89.1%. La distancia entre esas tres y los estados del sur sigue siendo el dato incómodo de cada edición.

Hay además un problema de medición. Quien se conectó una sola vez en los últimos tres meses cuenta como usuario, así que un hogar que contrata datos cinco días al mes aparece igual que uno con servicio continuo. El 86.1 % es exacto y a la vez generoso respecto de lo que la gente alcanza a hacer.

3. El prepago como condición de diseño

Aquí está la cifra que casi nunca se cita. Del total de líneas móviles, el 79.3% funciona con prepago y solo el 15.7% con pospago.

Cuatro de cada cinco usuarios no pagan una tarifa plana. Pagan por megabyte, con saldo que se agota y que se recarga cuando alcanza. Eso convierte cada sesión en una decisión con costo inmediato y visible.

FormatoConsumo relativo de datos
Mensajes de textoMínimo
Llamada de vozBajo
Audio y notas de vozModerado
Video en directoAlto

La tabla explica un comportamiento que suele malinterpretarse como preferencia cultural. Cuando un usuario mexicano evita el video, muchas veces no es timidez ni costumbre. Es aritmética.

4. Por qué el video se reserva

El video en directo transmite lo que el texto no: tono, expresión, atención completa. Por eso la gente lo elige cuando la conversación importa, y por eso mismo lo raciona.

En la práctica el criterio es bastante consistente. Se gasta el saldo en video cuando la conversación justifica el gasto, sea una reunión de trabajo, una consulta médica a distancia, una llamada con un familiar que migró o una videollamada con mujeres 1v1. El motivo cambia. El cálculo es el mismo.

5. Qué cambiar en un producto digital

Para quien desarrolla servicios en México, el prepago no es un detalle técnico sino una restricción de partida. Cinco decisiones concretas:

  • Modo de bajo consumo real: no una advertencia de que el video gasta más, sino una versión funcional que consuma menos
  • Costo visible antes de empezar: mostrar el consumo estimado de la sesión, de modo que la decisión sea informada
  • Escalada progresiva: permitir que la conversación arranque en texto o voz y suba a video solo si ambas partes quieren
  • Sin suponer wifi: en buena parte del territorio no hay conexión fija estable, y el diseño no debería asumirla
  • Prioridad al celular: el 84.6 % llega desde un teléfono y solo el 38.1 % desde una computadora

Ninguna de las cinco es costosa. Todas cambian quién puede usar el producto.

6. Para operadores y para desarrolladores

Para los operadores, el siguiente avance no se va a medir en cobertura. Ese número ya está alto y crece cada vez más despacio. Se va a medir en cuántos datos puede pagar una familia al mes sin renunciar a otra cosa, lo que es una discusión de tarifas y de competencia, no de antenas.

Para quien construye productos, la lectura es distinta. Un país con 104.9 millones de personas conectadas y cuatro de cada cinco líneas en prepago no necesita más funciones. Necesita que las que ya existen funcionen sin abundancia de datos. Diez años de duplicar el acceso fueron la parte fácil. La siguiente se mide en recibos.

Salir de la versión móvil