Crédito hipotecario es una de las decisiones financieras más importantes para las familias mexicanas, ya que permite adquirir una vivienda, el principal patrimonio de largo plazo. Crédito hipotecario también es un proceso que puede resultar frustrante cuando la solicitud es rechazada o se aprueba con una tasa de interés más alta de lo esperado, afectando el costo total del financiamiento durante años.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre las Finanzas de los Hogares (Enfih), 54.4% de la población considera su casa como su principal activo no financiero, lo que explica por qué acceder a un crédito hipotecario en buenas condiciones es una prioridad. Sin embargo, los bancos y entidades financieras aplican filtros estrictos para reducir riesgos y evitar impagos, lo que deja fuera a muchos solicitantes.
Qué evalúan los bancos antes de aprobar un crédito
Las instituciones financieras analizan a detalle el perfil del solicitante para medir su nivel de riesgo. Fernando Soto-Hay, director general de Tu Hipoteca Fácil, señala que los bancos en México mantienen una cartera vencida menor a 3%, reflejo de políticas de otorgamiento responsables.
El primer factor es el historial crediticio. Los bancos revisan el buró de crédito para conocer cómo has manejado préstamos anteriores: montos, puntualidad en pagos y número de créditos activos. Un historial con atrasos, quitas o cuentas en cobranza reduce drásticamente las probabilidades de aprobación.
El segundo elemento clave es la capacidad de pago. Generalmente, las instituciones exigen que el nivel de endeudamiento no supere 40% de los ingresos netos. Esto significa que, si ya tienes otros créditos, tu margen para una hipoteca se reduce, incluso si tu ingreso es estable.
Ingresos y documentación: errores que cuestan caro
Otro motivo frecuente de rechazo es la falta de ingresos comprobables. Los bancos priorizan a personas con empleo formal, recibos de nómina y estabilidad laboral. Para quienes trabajan de manera independiente o en la economía informal, demostrar ingresos puede ser más complejo y, en muchos casos, encarece el crédito.
Gonzalo Dorame, director de SOC GA Hipotecario, advierte que no entregar la documentación completa o hacerlo con inconsistencias es una causa común de rechazo. Estados de cuenta incompletos, declaraciones fiscales incorrectas o contratos laborales poco claros generan desconfianza en la institución.
Además, elegir una vivienda con irregularidades legales, como problemas en escrituras o adeudos, puede frenar el proceso incluso cuando el perfil financiero del solicitante es sólido.
Por qué algunas hipotecas tienen tasas más altas
No todos los créditos hipotecarios cuestan lo mismo. Existen opciones bancarias, financieras privadas y esquemas gubernamentales como el Infonavit, cada uno con criterios distintos para calcular el riesgo.
“Tener ingresos bajos pero constantes, poco ahorro para el enganche o un historial crediticio deficiente eleva el precio de la hipoteca”, explica Dorame. En estos casos, el banco compensa el riesgo con tasas de interés más altas y condiciones menos favorables.
Las personas que trabajan en la informalidad suelen enfrentar los créditos más caros, ya que la falta de certeza en los ingresos incrementa el riesgo para la institución. A esto se suman comisiones, seguros y gastos administrativos, que varían entre bancos y elevan el Costo Anual Total (CAT).
Cómo prepararte para conseguir la mejor tasa
La clave para obtener un buen crédito hipotecario está en la planeación financiera previa. Ambos especialistas recomiendan acudir a un asesor hipotecario si no se domina el proceso, ya que puede orientar sobre la viabilidad real del crédito y las mejores opciones disponibles.
También es fundamental revisar tu buró de crédito con anticipación para corregir errores y regularizar adeudos. Reunir con tiempo los comprobantes de ingresos, declaraciones fiscales y documentos legales evita retrasos y rechazos innecesarios.
Comparar opciones mediante simuladores de la Condusef y de los bancos permite conocer tasas, enganche, CAT y requisitos mínimos, facilitando una decisión informada.
El rechazo de un crédito hipotecario no es un asunto arbitrario, sino el resultado de un análisis de riesgo basado en historial, ingresos y capacidad de pago. Con organización, disciplina financiera y asesoría adecuada, es posible mejorar tu perfil, acceder al financiamiento y conseguir una tasa más baja, reduciendo el costo total de tu vivienda y protegiendo tu patrimonio a largo plazo.