Confianza del consumidor. Así comenzó el año para millones de hogares en México, con un ánimo más prudente y menos optimista frente al panorama económico. En enero, este indicador clave se ubicó en 44.0 puntos, lo que representó una caída mensual de 0.6 puntos respecto a diciembre, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Aunque el ajuste puede parecer moderado, el retroceso marca un cambio de tono tras el cierre de 2025 y revela que las familias están reevaluando sus decisiones de gasto, ahorro y consumo ante un entorno que perciben como más incierto.
Qué mide la confianza del consumidor y por qué importa
La confianza del consumidor es uno de los termómetros más relevantes de la economía cotidiana. No mide producción ni inflación directamente, sino algo igual de poderoso: la percepción de las personas sobre su situación económica actual y futura, así como la del país.
Cuando este indicador baja, suele anticipar menor consumo, mayor cautela en compras grandes y una postura más defensiva de los hogares. En un país donde el consumo interno es uno de los motores del crecimiento, estos cambios de ánimo tienen efectos reales.
La Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (ENCO) integra cinco componentes clave, todos los cuales mostraron deterioro al iniciar 2026.
Menos disposición para comprar bienes duraderos
Uno de los subindicadores más sensibles es el que evalúa si es un buen momento para adquirir bienes duraderos como muebles, televisores, lavadoras o electrodomésticos.
En enero, este componente se ubicó en 30.5 puntos, con una disminución mensual de 0.4 puntos frente a diciembre. Aunque en comparación anual mostró un ligero avance, el dato mensual sugiere que los hogares prefieren postergar compras importantes.
Esta cautela suele estar relacionada con preocupaciones sobre ingresos futuros, estabilidad laboral o el encarecimiento del crédito.
La percepción del país, cada vez más débil
Otro factor que presiona a la baja la confianza del consumidor es la visión que tienen las personas sobre la situación económica nacional. En enero, este subindicador se ubicó en 38.8 puntos.
El dato implica una caída mensual de 0.5 puntos y, más relevante aún, un desplome de 4.6 puntos frente a enero del año pasado. Esto refleja un deterioro sostenido en la percepción del rumbo económico del país, más allá de coyunturas específicas.
Cuando las familias consideran que la economía nacional está peor que hace un año, tienden a adoptar comportamientos más conservadores en su vida financiera diaria.
Expectativas a futuro: menos optimismo en el horizonte
A mitad del análisis, la confianza del consumidor también muestra señales de enfriamiento en las expectativas a 12 meses. La previsión sobre la situación económica del país en el próximo año se ubicó en 43.9 puntos, con una caída mensual de 0.5 puntos y una contracción anual de 6.5 puntos.
Este descenso es especialmente relevante porque las expectativas influyen directamente en decisiones como cambiar de empleo, emprender, invertir o endeudarse. Cuando el futuro se percibe con mayor incertidumbre, la economía tiende a desacelerarse de forma gradual pero constante.
Los hogares miran con cautela su propia economía
La percepción sobre la situación económica actual de los integrantes del hogar frente a la de hace un año también retrocedió. En enero se ubicó en 50.3 puntos, lo que implicó una disminución mensual de 0.9 puntos y una caída anual de 1.3 puntos.
Por su parte, la expectativa sobre la economía familiar en los próximos 12 meses se colocó en 56.6 puntos, con una reducción mensual de 0.7 puntos.
Aunque estos niveles aún se mantienen por encima del umbral neutral, la tendencia indica que las familias están ajustando sus previsiones, posiblemente ante presiones inflacionarias, costos de servicios y un entorno laboral más competitivo.
Qué implica este deterioro para la economía
El descenso de la confianza del consumidor no implica una crisis inmediata, pero sí envía una señal clara de advertencia. Menor confianza suele traducirse en:
- Menos consumo discrecional
- Mayor ahorro precautorio
- Retraso en decisiones de inversión familiar
- Menor dinamismo en sectores como comercio y servicios
Para autoridades y empresas, estos datos funcionan como una brújula que anticipa cambios en el comportamiento del mercado.
Un inicio de año marcado por la prudencia
El arranque de 2026 deja claro que los hogares mexicanos comenzaron el año con mayor cautela que optimismo. La confianza del consumidor refleja un entorno donde las decisiones se toman con más cuidado y donde el gasto deja de ser impulsivo para volverse estratégico.
Si bien el indicador puede recuperarse en los próximos meses, su evolución dependerá de factores como la estabilidad económica, el empleo, la inflación y la percepción general del rumbo del país.
Por ahora, la lectura es clara: la confianza del consumidor bajó en enero y con ello se enciende una señal temprana sobre el pulso real de la economía mexicana.
