Estrecho de Ormuz: la bomba de tiempo económica tras la guerra

Estrecho de Ormuz: la bomba de tiempo económica tras la guerra
Estrecho de Ormuz: la bomba de tiempo económica tras la guerra

Aunque los misiles han dejado de volar, la economía mundial sigue en vilo. La guerra entre Irán e Israel ha puesto el foco en el punto más vulnerable del comercio global: el Estrecho de Ormuz. Un canal de agua de apenas 39 km de ancho que podría ser el detonante de la próxima crisis económica mundial.

El cese al fuego en Oriente Medio ha traído una calma precaria, pero la reciente guerra de 12 días ha dejado al descubierto una vulnerabilidad crítica para la economía global. Todas las miradas se centran ahora en el Estrecho de Ormuz, la arteria por la que fluye una parte vital de la energía mundial y que, en cualquier momento, podría convertirse en el epicentro de un colapso económico.

¿Qué es el Estrecho de Ormuz y por qué es tan importante?

El Estrecho de Ormuz es un paso marítimo angosto que conecta el Golfo Pérsico con el Mar de Omán y el océano abierto. Su importancia es difícil de exagerar:

 * Petróleo: Aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo pasa por este estrecho cada día.

 * Gas Natural Licuado (GNL): Más de una cuarta parte del comercio mundial de GNL también transita por esta ruta.

 * Sin Alternativas: Para la mayoría de los volúmenes de energía que salen de la región, simplemente no existen rutas alternativas viables, lo que lo convierte en un «choke point» o punto de estrangulamiento insustituible.

Durante el reciente conflicto, Irán insinuó la posibilidad de un bloqueo, una amenaza que, de materializarse, desencadenaría una crisis en cinco frentes económicos.

La guerra económica

Un cierre del Estrecho de Ormuz, incluso parcial, tendría consecuencias catastróficas en cadena, según analistas económicos de S&P Global y el banco ING.

 * Shock Energético y Precios por las Nubes: La reacción sería inmediata. El precio del barril de petróleo, que ya experimentó volatilidad durante el conflicto, podría dispararse a niveles de $120 a $150 dólares. Para el consumidor promedio, esto se traduciría en un aumento drástico y sostenido en el precio de la gasolina y la electricidad.

 * Un Tsunami de Inflación Global: El encarecimiento de la energía no se detiene en la gasolinera. Aumenta los costos de transporte, fabricación y producción de alimentos. Con las cadenas de suministro globales aún frágiles, esto desataría una nueva ola de inflación que podría «desbordar la capacidad de respuesta de los bancos centrales» y provocar una crisis del costo de vida.

 * Colapso de las Cadenas de Suministro: El miedo es un factor económico poderoso. Un conflicto en Ormuz no solo detendría a los petroleros. Las compañías de transporte de mercancías dejarían de enviar sus barcos por temor a ataques, y el costo de los seguros se volvería prohibitivo. El resultado: escasez de bienes manufacturados, desde productos electrónicos y refacciones de automóviles hasta maquinaria.

 * Alerta Roja de Recesión: La combinación de energía cara, inflación descontrolada y parálisis logística es la receta perfecta para una recesión global. Los analistas no descartan una depresión económica si el conflicto se prolonga y las herramientas de política fiscal y monetaria pierden su eficacia ante un shock de oferta de esta magnitud.

 * Inestabilidad Financiera: La incertidumbre y el pánico se apoderarían de los mercados financieros. Los inversores abandonarían los activos de riesgo en busca de refugios seguros, provocando una volatilidad extrema. El cierre del Estrecho de Ormuz es una «línea roja» que, de cruzarse, sumiría a la economía global en un nuevo y peligroso ciclo de inestabilidad.

«Cuando el petróleo se convierte en rehén de la geopolítica, el precio no lo determina ni la oferta ni la demanda, sino la incertidumbre».

Una calma engañosa

Aunque el cese al fuego se mantiene, la guerra ha servido como un ensayo general de una posible catástrofe económica. La vulnerabilidad del Estrecho de Ormuz ha quedado expuesta de forma inequívoca. La economía mundial, por ahora, sigue fluyendo, pero es rehén de las tensiones en el Golfo Pérsico. Cualquier futura escalada podría activar esta bomba de tiempo económica con consecuencias devastadoras para los bolsillos de millones de personas en todo el mundo.

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