El sector empresarial de la Ciudad de México ha levantado la voz para condenar enérgicamente los actos de vandalismo ocurridos durante la reciente marcha contra la gentrificación. Advierten que la violencia genera un clima de incertidumbre que pone en riesgo las inversiones y el desarrollo económico de la capital.
La reciente manifestación contra la gentrificación en la Ciudad de México, que congregó a cientos de personas para protestar por el aumento de rentas y el desplazamiento de residentes, ha dejado una secuela de preocupación en el sector empresarial. Los actos de vandalismo y los destrozos a comercios en zonas como la Condesa y Roma han provocado una enérgica condena por parte de la iniciativa privada (IP), que exige garantías para poder seguir invirtiendo en la capital.
«Incertidumbre para la Inversión»: La Postura Empresarial
Líderes de organismos como la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) han sido claros en su postura. Si bien respetan el derecho a la manifestación, rechazan categóricamente que la violencia y el daño a la propiedad privada se utilicen como método de protesta.
«Los destrozos a restaurantes en CDMX se traducen en incertidumbre para la inversión», declaró Jack Sourasky, una voz representativa del sector, resumiendo el sentir general. Los empresarios argumentan que este tipo de acciones no solo afectan a los negocios directamente vandalizados, sino que envían una señal negativa a potenciales inversionistas nacionales y extranjeros, quienes podrían percibir a la ciudad como un entorno hostil o inestable para sus capitales.
El Dilema: Derecho a la Protesta vs. Seguridad Económica
El incidente pone sobre la mesa un complejo dilema social. Por un lado, los manifestantes defienden su derecho a expresar su descontento ante un fenómeno, la gentrificación, que consideran una forma de «despojo» y «exclusión». Argumentan que son las fallas del gobierno en regular el mercado inmobiliario y proteger el derecho a la vivienda lo que ha generado esta tensión social.
Por otro lado, el sector empresarial defiende el estado de derecho y la seguridad como condiciones indispensables para la generación de empleos y el crecimiento económico. Su llamado a obtener «garantías de inversión» es, en esencia, una petición al gobierno para que actúe con mayor firmeza para prevenir y sancionar los actos de vandalismo, asegurando que las protestas se conduzcan por cauces pacíficos.
«La gentrificación no es solo culpa de los extranjeros, es culpa del gobierno y de estas empresas que priorizan el dinero que traen los extranjeros», señaló en un comunicado el Frente Antigentrificación de la Ciudad de México, distanciándose de la violencia pero subrayando las causas del descontento.
El Riesgo de una Fractura Social
La polarización entre estos dos puntos de vista revela el riesgo de una fractura social más profunda en las zonas más cotizadas de la CDMX. Los empresarios temen que el contrato social que permite la convivencia y el desarrollo en barrios como Condesa, Roma o Polanco se esté rompiendo.
Si el gobierno no logra mediar eficazmente entre las legítimas demandas de los residentes y la necesidad de mantener un clima de negocios seguro, la ciudad podría enfrentarse a una escalada de conflictos. La IP advierte que la incertidumbre es el peor enemigo de la economía, y los recientes acontecimientos han sembrado una duda que podría tener consecuencias a largo plazo para el dinamismo de la capital.
