El cierre del gobierno causa estragos en los parques nacionales de Estados Unidos

El cierre del gobierno causa estragos en los parques nacionales de Estados Unidos
Falta de personal, vandalismo, basura acumulada y caos con la fauna: los efectos visibles de una crisis prolongada en el sistema de parques más emblemático del mundo.

Los parques nacionales de Estados Unidos, símbolo de conservación natural y orgullo histórico del país, atraviesan una de sus peores crisis operativas debido al cierre prolongado del gobierno federal. La falta de personal, vigilancia y mantenimiento ha derivado en vandalismo, accidentes, basura acumulada y daños irreparables en sitios históricos, además de incidentes con fauna salvaje que ponen en riesgo tanto a visitantes como a animales.

La situación, que se ha extendido durante semanas, coincide con el cierre gubernamental más largo en la historia del país, una medida que ha dejado sin recursos a múltiples dependencias, entre ellas el Servicio de Parques Nacionales (NPS).


Parques abiertos, pero sin control ni servicios básicos

Aunque muchos parques permanecen parcialmente abiertos por decisión de la administración Trump, las consecuencias de operar con plantillas reducidas o inexistentes son cada vez más graves.

En sitios como Joshua Tree (California), se reportaron baños desbordados, acumulación de basura, senderos sin mantenimiento y hasta un incendio forestal de 28 hectáreas cerca de un campamento sin personal. Las autoridades locales, incluyendo el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California (CAL FIRE), emitieron advertencias en línea, pero reconocieron que las actualizaciones y respuestas fueron más lentas debido a la falta de personal operativo.

Un empleado del parque, que prefirió mantener el anonimato, explicó a medios locales que en algunos recintos “solo hay un guardabosques disponible para extensas áreas”, lo que deja el control y la seguridad prácticamente en manos de los visitantes.

“Hay mucha gente que realmente cree que puede hacer lo que quiera debido a la falta de guardaparques. Nos lo han dicho”, relató el trabajador al medio SFGATE.


Vandalismo y actividades ilegales se multiplican sin vigilancia

La ausencia de control ha abierto la puerta al vandalismo y a actividades ilegales. En el Parque Nacional de Yosemite, tres personas fueron condenadas por practicar salto base (BASE jumping), una actividad prohibida en zonas protegidas. Los infractores habrían aprovechado la falta de supervisión y aplicación de la ley.

Mientras tanto, en el Parque Militar Nacional de Gettysburg (Pensilvania), la Fundación Gettysburg informó que un muro de piedra histórico se derrumbó debido a la falta de mantenimiento. En un comunicado, la organización pidió al público actuar con responsabilidad:

“Todos somos custodios de los sitios del Servicio de Parques Nacionales. Nuestra prioridad es la seguridad de los visitantes y la protección de nuestro patrimonio natural y cultural.”

Los expertos advierten que estos daños pueden ser irreversibles, especialmente en áreas patrimoniales que datan del siglo XIX o en ecosistemas frágiles que requieren monitoreo constante.


La crisis de personal se agrava: más de 25% de reducción en el NPS

De acuerdo con la Asociación para la Conservación de los Parques Nacionales, el Servicio ha perdido más del 25% de su personal fijo desde enero, incluso antes de que comenzara el cierre gubernamental. Miles de empleados han sido despedidos o enviados a casa sin paga, dejando parques enteros sin vigilancia ni mantenimiento básico.

El impacto se siente en todo el país. En el Parque Nacional de Yellowstone (Montana), uno de los más visitados de Estados Unidos, la falta de supervisión de tráfico ha generado los llamados “atascos por osos”, escenas caóticas en las que los visitantes se detienen para observar o fotografiar a los animales, bloqueando carreteras y provocando accidentes.

“Los atascos provocados por osos son una auténtica locura. No hay nadie que los supervise”, señaló Evan Stout, operador de Yellowstone Wildlife Guide Company.

Sin guardaparques para controlar el flujo de vehículos, los osos y otros animales se acercan cada vez más a las carreteras, exponiéndose a atropellos o interacciones peligrosas con turistas.


Exsuperintendentes y defensores ambientales piden el cierre temporal total

La gravedad de la situación llevó a más de 450 exdirectores y líderes de parques nacionales a firmar una carta dirigida al secretario del Interior, Doug Bergum, solicitando el cierre temporal de todos los parques nacionales mientras dure la parálisis presupuestal.

La carta, impulsada por la Coalición para la Protección de los Parques Nacionales de Estados Unidos y la Asociación de Guardaparques Nacionales, señala que los recientes incidentes son “lamentablemente previsibles” y reflejan la imposibilidad de mantener en pie el sistema sin personal ni recursos.

“Nuestros parques no funcionan solos. El personal del Servicio de Parques Nacionales los mantiene limpios, seguros y en funcionamiento. Sin ellos, los visitantes y los ecosistemas están en riesgo”, indica el documento.

De hecho, más de 40 exsuperintendentes ya habían advertido al gobierno sobre esta posibilidad antes del cierre, pero sus recomendaciones fueron ignoradas. Hoy, sus temores se confirman: los parques, símbolo del patrimonio natural de Estados Unidos, están quedando a la deriva.


Consecuencias ambientales y de seguridad a largo plazo

Los especialistas coinciden en que los efectos del cierre se sentirán mucho después de que el gobierno reabra. Los ecosistemas afectados por incendios, erosión o basura tardarán meses en recuperarse; los daños a estructuras históricas podrían requerir años de restauración. Además, la percepción pública sobre la gestión de los parques se ha deteriorado, afectando el turismo y la economía local.

El Servicio de Parques Nacionales administra más de 400 áreas protegidas en todo el país, desde montañas y desiertos hasta sitios de valor histórico. Cada cierre prolongado no solo interrumpe su operación, sino que erosiona la misión central del NPS: preservar los tesoros naturales y culturales de Estados Unidos para las futuras generaciones.


Una crisis que pone en riesgo el legado natural de Estados Unidos

El cierre del gobierno ha dejado en evidencia la vulnerabilidad del sistema de parques nacionales, uno de los mayores orgullos del país. La falta de recursos y personal no solo afecta a los visitantes, sino que amenaza la integridad de ecosistemas y monumentos históricos.

Mientras el conflicto político se prolonga en Washington, los parques —de Yellowstone a Yosemite— pagan el precio más alto, con un futuro incierto y daños que podrían tardar años en repararse.

La lección es clara: sin protección, vigilancia y compromiso institucional, el patrimonio natural no se cuida solo.


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