En el tablero de las relaciones comerciales internacionales, cada movimiento cuenta. Y hoy, Estados Unidos acaba de hacer uno decisivo: publicó en el Registro Federal el decreto que abre las consultas públicas sobre el T-MEC.
Este proceso no solo es un trámite burocrático, sino una oportunidad histórica para que voces ciudadanas, empresariales y académicas influyan en el rumbo del tratado que une a México, Estados Unidos y Canadá.
¿Por qué importa esta consulta pública?
El Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) es el pilar que sostiene más de un billón de dólares en comercio anual en la región. Revisarlo no significa debilitarlo, sino identificar mejoras en competitividad, cumplimiento y seguridad económica.
De acuerdo con el decreto, la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) busca comentarios sobre temas como:
- El funcionamiento del Comité de Competitividad de América del Norte.
- Estrategias para impulsar el liderazgo tecnológico.
- Propuestas que fortalezcan la inversión y la productividad.
- Mecanismos para mantener flujos comerciales en emergencias.
Fechas clave del proceso
La historia ya tiene un calendario marcado:
- 3 de noviembre: fecha límite para presentar comentarios escritos.
- 17 de noviembre: audiencia pública en Washington.
- Siete días después: plazo para refutaciones y comentarios adicionales.
Este proceso determinará los puntos de discusión antes de la revisión conjunta entre los tres países, prevista para los próximos meses.
Voces que buscan ser escuchadas
Imagina a un pequeño exportador de aguacates de Michoacán. Su voz, junto con la de grandes corporaciones tecnológicas y cámaras empresariales, puede incidir en la narrativa del futuro comercial de Norteamérica. La consulta pública abre el escenario para todos, desde agricultores hasta líderes de la industria automotriz.
Competitividad y seguridad en la agenda
El Comité de Competitividad ha priorizado la capacitación laboral y la cooperación en situaciones de crisis, como la pandemia. Ahora, el reto será avanzar hacia un entorno económico más sólido, capaz de enfrentar desafíos como la digitalización, las cadenas de suministro resilientes y la seguridad energética.
Un punto de inflexión para Norteamérica
El T-MEC es más que un acuerdo comercial: es un pacto político y estratégico que define la posición de la región frente a potencias como China y la Unión Europea. Su revisión permitirá ajustar piezas para mantener a América del Norte como un bloque competitivo y atractivo para la inversión.
México ante la oportunidad
Para México, estas consultas públicas representan la posibilidad de defender intereses clave: desde la agroindustria hasta la manufactura avanzada. También es el momento de mostrar que la integración regional es el camino hacia la estabilidad económica.
