El amanecer en Madrid trajo consigo un aire de tensión. En la sede del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), los rostros eran serios. La Oferta Pública de Adquisición (OPA) al Banco Sabadell había fracasado estrepitosamente, dejando a la entidad vasca con apenas un 25,3 % de las acciones y enterrando, al menos por ahora, su ambición de consolidarse como el mayor banco de España.
En contraste, en la sede catalana del Banco Sabadell, el ambiente era completamente opuesto. Entre aplausos, brindis y sonrisas, su presidente, Josep Oliu, celebraba lo que muchos consideraron una victoria simbólica frente a su competidor.
La respuesta de Torres: “No me planteo dimitir”
A las nueve de la mañana, Carlos Torres, presidente del BBVA, apareció ante la prensa en una rueda de prensa virtual. La pregunta fue directa y repetida una y otra vez:
—“¿Piensa dimitir?”
La respuesta también fue categórica:
“No me planteo dimitir porque mi continuidad en el banco no depende de este proceso”.
Torres defendió que la operación fue una decisión colegiada, aprobada “paso a paso y de forma unánime” por el consejo de administración y respaldada por la junta de accionistas. El plan estratégico del BBVA —recordó— incluía esta ofensiva para crecer en el mercado interno español y competir directamente con el Banco Santander, actual líder del sector.
Lo que falló en la OPA
Después de 17 meses de negociaciones y maniobras, el BBVA no logró alcanzar ni el 30 % mínimo que le habría permitido lanzar una segunda OPA. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) certificó el fracaso, sepultando las aspiraciones de Torres de consolidar el control del Sabadell.
El propio Torres admitió que el resultado fue decepcionante:
“Importa poco lo que haya podido pasar. El resultado no es el que nosotros deseábamos”.
Según su análisis, varios factores influyeron: la resistencia del Sabadell, la expectativa de una segunda OPA y la baja participación de los fondos pasivos, frente al apoyo mayoritario de los inversores institucionales tradicionales.
“Intentarlo tenía sentido”
Lejos de mostrarse abatido, Torres expresó un tono más reflexivo que derrotista:
“Al menos intentar las cosas tiene sentido. Ha sido un proceso largo, difícil en algunos momentos, y al menos lo hemos intentado”.
Aunque el BBVA salió debilitado en imagen tras la derrota, su presidente apostó por mantener la estabilidad interna y reconstruir la confianza de los accionistas. Analistas del sector financiero señalan que el Banco Santander emerge como el gran beneficiado del episodio, al consolidar su posición como la entidad más fuerte del mercado español.
Mientras tanto, el Sabadell celebró la jornada como una “fiesta”, un triunfo simbólico frente al intento de absorción. Oliu, su presidente, declaró con ironía que “el mercado ha hablado” y que la independencia del banco “está más viva que nunca”.
