En México existen 38.4 millones de viviendas, de las cuales 6.03 millones están rentadas, lo que representa 15.7% del total, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. En este contexto, los conflictos entre arrendadores e inquilinos se han vuelto cada vez más frecuentes, especialmente por el depósito de garantía.
Construir una relación sana y profesional como inquilino con el propietario puede marcar la diferencia entre una experiencia complicada y una estancia estable, con posibilidades de renovación y buenas referencias futuras.
La importancia de la comunicación entre inquilinos y caseros
De acuerdo con la plataforma inmobiliaria Inmuebles24, adoptar prácticas básicas de responsabilidad y mantener comunicación constante fortalece la confianza entre ambas partes.
Encontrar vivienda suele ser un proceso largo y estresante. Una vez que se consigue, convertirse en un inquilino confiable facilita futuras renovaciones de contrato y abre la puerta a recomendaciones cuando se busca cambiar de domicilio.
Cumplir con las obligaciones básicas es el primer paso. Esto implica cuidar el inmueble y conservarlo en las condiciones en que fue entregado, realizar reparaciones menores derivadas del uso cotidiano y reportar de inmediato cualquier daño o desperfecto.
Pagar la renta puntualmente es fundamental. Si surge algún imprevisto que pueda afectar el cumplimiento, lo recomendable es comunicarlo con anticipación. La transparencia evita malentendidos y demuestra compromiso.
También es importante respetar el reglamento interno en caso de vivir en condominio y permitir visitas de inspección cuando exista aviso previo y causa justificada.

¿Cómo cerrar bien un contrato de renta?
Mantener el inmueble limpio y en buen estado facilita la devolución del depósito. Planificar la salida con tiempo y notificar por escrito la decisión de no renovar dentro de los plazos establecidos ayuda a evitar conflictos innecesarios.
Contar con un seguro para inquilinos puede ser una muestra adicional de responsabilidad, ya que protege pertenencias y reduce riesgos ante posibles incidentes.
Si surgen desacuerdos, la comunicación directa es el primer recurso. Cuando no se logra un acuerdo, se puede buscar asesoría y mediación ante la Procuraduría Federal del Consumidor, que ofrece orientación en conflictos relacionados con arrendamiento.
¿El propietario está obligado a devolver el depósito?
Al firmar un contrato de renta, el propietario suele solicitar uno o dos meses como depósito. Este monto funciona como garantía ante posibles daños o adeudos pendientes. No es un pago adicional ni una penalización.
Si el inmueble se entrega en buen estado y sin deudas, el arrendador debe devolver el depósito íntegro. En caso de daños, puede realizar deducciones, pero debe justificarlas con comprobantes.
Especialistas en derecho civil señalan que contar con un contrato firmado es clave. Cuando no existe documento por escrito, la recuperación del depósito se complica considerablemente.
Si el plazo acordado para la devolución se cumple y el propietario no responde, el inquilino puede demandar por incumplimiento de contrato ante un juez civil. También existe la vía de la Justicia Alternativa, impulsada por la Secretaría de Gobernación, que permite buscar un acuerdo mediante mediación sin necesidad de juicio formal.
Fraudes en la renta de vivienda
Además de los conflictos por el depósito, las autoridades advierten sobre fraudes inmobiliarios. Estos suelen comenzar con anuncios en redes sociales que ofrecen rentas muy por debajo del precio de mercado.
Los supuestos propietarios solicitan depósitos para “apartar” el inmueble y, tras recibir el dinero, desaparecen. Entre los focos rojos están precios excesivamente bajos, presión para pagar de inmediato, negativa a mostrar la vivienda en persona o ausencia de contrato formal.
Para evitar estafas, se recomienda verificar la identidad del propietario, confirmar que el inmueble esté a su nombre y no realizar pagos sin un contrato firmado.
Si ya ocurrió el fraude, es importante reunir comprobantes de pago, conversaciones y anuncios, y presentar una denuncia ante las autoridades locales. También conviene notificar al banco en caso de transferencias electrónicas y buscar asesoría legal.
Ser un buen inquilino no implica ceder ante abusos, sino cumplir con las obligaciones y exigir derechos con fundamento. La base de una relación sana entre arrendador e inquilino es la claridad en el contrato, el respeto mutuo y la comunicación oportuna.