La desaceleración del mercado laboral para mexicanos en EU modifica el panorama de ingresos por remesas
BBVA México revela un cambio relevante en la dinámica migratoria y financiera entre México y Estados Unidos: la caída en el flujo de remesas ya no está asociada únicamente a factores económicos coyunturales, sino a una tendencia estructural en la que menos mexicanos están logrando incorporarse al mercado laboral estadounidense. Esta situación, observada desde hace al menos dos años, comienza a reflejarse directamente en la cantidad de recursos que llegan al país.

Este fenómeno ocurre en un momento en que las remesas siguen siendo una fuente crucial de ingresos para millones de hogares mexicanos, aun cuando los números recientes muestran una tendencia descendente. Con más del 95% de las remesas provenientes de Estados Unidos, la evolución del empleo para los migrantes mexicanos en ese país resulta determinante para entender el panorama actual.
BBVA: Remesas acumuladas muestran su mayor baja en años
De acuerdo con el Banco de México (BdeM), entre enero y octubre de este año México recibió 51 mil 344 millones de dólares, lo que representa una disminución anual de 5.08% respecto al mismo periodo de 2024. Esto equivale a casi 3 mil millones de dólares menos en ingresos para las familias mexicanas.
A pesar de esta disminución, octubre destacó como un mes excepcional, registrando 5 mil 635 millones de dólares, el mayor monto mensual en los últimos 12 meses. Sin embargo, este repunte no ha sido suficiente para revertir la tendencia general, ya que las remesas acumulan siete meses consecutivos a la baja, una racha que comenzó en abril.
BBVA explica que esta disminución no debe interpretarse como un desplome, sino como un ajuste después del crecimiento extraordinario que las remesas tuvieron entre 2020 y 2023, impulsado por efectos de la pandemia, estímulos financieros en EU y un aumento temporal en la contratación de mano de obra extranjera.
El papel de la política migratoria de Estados Unidos
Uno de los factores más influyentes detrás de esta baja, señala el análisis de BBVA, es la política migratoria más restrictiva implementada por el presidente Donald Trump, que ha limitado el ingreso de nuevos trabajadores mexicanos a Estados Unidos. Esta menor llegada de migrantes afecta directamente el crecimiento del flujo de remesas, pues son los recién llegados quienes suelen enviar más dinero durante sus primeros años.
BBVA detalla que la inserción laboral de mexicanos se ha reducido de manera notable frente a la de otros grupos migrantes latinoamericanos. En contraste, países como Honduras, Guatemala, El Salvador y Colombia han visto crecer sus remesas de manera significativa durante 2025, con aumentos de hasta 24% en el caso hondureño.
Esto revela que, aunque la economía estadounidense mantiene una demanda de mano de obra migrante, los mexicanos están perdiendo terreno frente a otras nacionalidades, lo cual modifica la estructura y el volumen de remesas enviadas a México.
Perspectivas para 2026: un año estable, pero con ligera baja
A pesar del contexto de desaceleración, BBVA estima que en 2026 las remesas tendrán un comportamiento relativamente estable, con un ingreso proyectado de 60 mil millones de dólares. La cifra es ligeramente inferior a la previsión previa de 61 mil millones hecha en agosto, pero sigue siendo un monto históricamente alto.
El banco afirma que, aunque las remesas puedan reducirse, seguirán siendo vitales en la economía mexicana, especialmente para hogares de bajos y medianos ingresos, para los cuales representan una parte significativa de su sustento.
Un flujo que sigue siendo esencial para millones de familias
Las remesas han permitido a muchas familias mexicanas resistir la inflación, financiar educación, vivienda y alimentación, y en algunos casos, iniciar pequeños negocios locales. Por ello, aunque las cifras actuales muestran una reducción, el volumen total continúa siendo lo suficientemente elevado como para sostener su papel como uno de los pilares económicos de los hogares más vulnerables.
Además, México sigue siendo uno de los principales receptores de remesas a nivel mundial, solo por debajo de India y China, lo que demuestra la importancia estructural de su diáspora y su continuo vínculo económico con el país.
La caída en las remesas no responde solo a fluctuaciones económicas, sino a un cambio profundo en la dinámica migratoria entre México y Estados Unidos. Con menos mexicanos incorporándose al mercado laboral estadounidense y una política migratoria más estricta, es probable que esta tendencia continúe en el corto plazo. Aun así, las remesas seguirán siendo un factor vital para millones de familias mexicanas y una pieza clave de la economía nacional. La situación obliga a observar de cerca las políticas migratorias, así como a impulsar oportunidades laborales dentro del país que reduzcan la dependencia estructural de este ingreso externo.