El Clausura 2025 de la Liga MX se consolida como una auténtica máquina de devorar entrenadores. Con una alarmante cifra de estrategas cesados, incluyendo nombres como Fernando ‘Tano’ Ortiz y Veljko Paunovic, se destapa un ciclo vicioso de presión desmedida, culpas fáciles y un derroche financiero que cuestiona la estabilidad del fútbol mexicano.
El fútbol mexicano vive una vez más bajo la sombra de la inestabilidad en sus banquillos. El Torneo Clausura 2025 no ha sido la excepción, sino la confirmación de una tendencia alarmante: la Liga MX parece tener una paciencia inversamente proporcional a las millonarias inversiones y las expectativas, a menudo desbordadas, de directivas y aficiones. La lista de entrenadores que han perdido su puesto es extensa y sintomática de una crisis más profunda que la simple búsqueda de «malos resultados».
La Epidemia de Despidos: Más Allá del Marcador
Nombres como Fernando ‘Tano’ Ortiz, quien vio su salida del Santos Laguna tras un torneo para el olvido que los dejó en el último lugar de la tabla , o Veljko Paunovic, cesado de Tigres a pesar de marchar en cuarto lugar, presuntamente por una «mala relación con el grupo» , son solo la punta del iceberg. A ellos se suman Gustavo Lema (Pumas), Óscar García y su relevo Gerardo Espinoza (ambos en Chivas en un mismo certamen), Juan Carlos Osorio (Xolos), Domenec Torrent (Atlético San Luis), Martín Demichelis (Monterrey) y el experimentado Víctor Manuel Vucetich (Mazatlán). Nueve técnicos en un solo ciclo competitivo es una cifra que debería encender todas las alarmas.
Esta constante rotación no solo habla de la presión por resultados inmediatos, sino que destapa la complejidad de la gestión interna en los clubes. La justificación pública suele ser el rendimiento deportivo, pero tras bambalinas se cuecen conflictos de poder, vestidores rotos y la necesidad imperante de encontrar un chivo expiatorio para calmar las aguas y justificar inversiones que no rinden frutos al ritmo esperado. El caso de Paunovic en Tigres es paradigmático: un equipo competitivo, pero con fracturas internas que terminan costándole el puesto al estratega. Esto sugiere que la habilidad para navegar las turbulentas aguas de la política interna y gestionar egos de alto calibre es, en muchos casos, tan o más importante que la pizarra táctica.
«La Liga MX se ha convertido en un carrusel donde la lealtad a un proyecto a largo plazo es una utopía. Los millones invertidos exigen resultados inmediatos, y el técnico es siempre el fusible más fácil de cambiar.» – Analista Deportivo Anónimo.
El Poder Real: ¿Jugadores o Directivas?
La salida de Paunovic de Tigres alimenta una percepción cada vez más extendida: el poder de los jugadores en la Liga MX. Cuando un vestidor, especialmente uno con figuras de peso y salarios elevados, le da la espalda a un entrenador, su destino parece sellado. Este fenómeno no es exclusivo de México, pero aquí parece tener una incidencia particularmente alta. ¿Hasta qué punto las decisiones sobre la continuidad de un proyecto deportivo están supeditadas al humor o las preferencias de los futbolistas?
Este desequilibrio de poder puede llevar a situaciones donde los jugadores, consciente o inconscientemente, fuerzan la salida de un técnico, minando la autoridad y la capacidad de construir procesos sólidos y disciplinados a largo plazo.
Chivas y la Ilusión del «Revulsivo»: Cuando Cambiar no Soluciona Nada
El caso de Chivas, que vio pasar a dos entrenadores –Óscar García y luego Gerardo Espinoza– en el Clausura 2025 sin que ninguno lograra «rescatar» al equipo , es el ejemplo perfecto de la búsqueda desesperada del «efecto revulsivo». Los clubes cambian de timonel esperando un milagro inmediato, una reacción anímica que transforme la dinámica perdedora. Sin embargo, si los problemas son estructurales –calidad de la plantilla, política de fichajes, divisiones internas–, el nuevo entrenador suele heredar una bomba de tiempo.
Esta práctica, lejos de solucionar los problemas de fondo, a menudo los agrava, sumando indemnizaciones por despidos, costos de nuevas contrataciones y, sobre todo, perpetuando la inestabilidad. Ni siquiera el buen desempeño garantiza la silla, como lo sugiere la situación de Vicente Sánchez en Cruz Azul, quien a pesar de un buen trabajo, no tendría su puesto completamente asegurado para el futuro.
El Costo de la Impaciencia: Un Drenaje Financiero Constante
Cada despido y cada nueva contratación representan un impacto económico considerable para las finanzas de los clubes. Liquidaciones, nuevos sueldos, cláusulas de rescisión… un flujo de dinero que podría destinarse a fuerzas básicas, infraestructura o a la consolidación de proyectos deportivos serios. La pregunta que queda en el aire es si este modelo de «usar y tirar» entrenadores es sostenible a largo plazo o si simplemente está alimentando una crisis de credibilidad y deportiva que afecta a toda la Liga MX.
¿Crees que los clubes de la Liga MX tienen demasiada prisa con los entrenadores? ¡Comparte tu opinión en los comentarios y en redes sociales!.
