Cowboys necesitan un milagro para llegar a playoffs: análisis de la crisis

Cowboys necesitan un milagro para llegar a playoffs: análisis de la crisis
Cowboys necesitan un milagro para llegar a playoffs: análisis de la crisis

Cowboys necesitan un milagro para llegar a playoffs después de un giro desastroso en su temporada que parecía prometedora. Lo que comenzó como un panorama optimista tras la victoria del Día de Acción de Gracias contra los Kansas City Chiefs, se ha transformado en una cruda realidad de posible eliminación.

Las derrotas consecutivas de los Cowboys frente a los Detroit Lions y, más recientemente, el descalabro 34-26 ante los Minnesota Vikings, han hundido las esperanzas del equipo de Dallas.

Con un récord actual de 6-7-1 y solo tres partidos restantes en el calendario, las estadísticas son lapidarias. El porcentaje de probabilidad de los Cowboys para clasificar a los playoffs se sitúa en un alarmante 1 por ciento, lo que obliga al equipo a una hazaña casi imposible.

La única ruta viable para la postemporada de los Cowboys implica ganar la NFC Este, y para ello se requiere un escenario de ajedrez donde ellos ganen los últimos tres juegos y, además, los Philadelphia Eagles pierdan sus tres encuentros finales. Es un panorama que justifica la desesperación en el AT&T Stadium.

El dueño y gerente general, Jerry Jones, no pudo disimular su decepción al comentar sobre la situación actual, reconociendo la dificultad extrema de la situación. «No sé cómo describir un milagro», declaró, admitiendo que se necesitarían circunstancias muy difíciles para lograr la clasificación. La expectativa inicial de ganar todos los partidos restantes para mantener un margen, aunque fuera pequeño, se ha evaporado.

Las fallas que explican por qué los Cowboys necesitan un milagro para llegar a playoffs

Al desglosar la derrota de los Cowboys crucial contra los Vikings, emergen problemas recurrentes que han plagado al equipo a lo largo de la campaña.

En el lado ofensivo, la ineficiencia en la zona roja sigue siendo un talón de Aquiles, con una conversión de solo 2 de 5 oportunidades. Sin embargo, un problema nuevo y más acuciante fue su rendimiento en tercera oportunidad, convirtiendo solo 2 de 12, marcando su peor actuación de la temporada en este aspecto crucial del juego. Esto demuestra una falta de ejecución en momentos decisivos.

La defensiva, por su parte, no logró generar la presión necesaria, fallando en capturar al mariscal de campo J. J. McCarthy. A pesar de lograr una intercepción temprana en el primer cuarto, no pudieron obligar a McCarthy a cometer errores adicionales.

La serie ofensiva de los Vikings en el tercer cuarto, que les otorgó la ventaja, fue un ejemplo claro de la falta de respuesta defensiva, con pases largos y una conversión exitosa en cuarta oportunidad. El entrenador en jefe Brian Schottenheimer resumió la sensación de impotencia al admitir que «Nunca llegamos al punto en el que sintiéramos que realmente podríamos tomar impulso».

El desempeño del mariscal de campo Dak Prescott también ha estado en el ojo del huracán. Por apenas la tercera vez en la temporada, Prescott no lanzó un pase de touchdown, y es significativo que los Cowboys hayan perdido los tres partidos en los que esto ha ocurrido.

La presión de los Cowboys fue un factor determinante, con los Vikings presionándolo en el 48 por ciento de las ocasiones en las que se retrasó para lanzar, un récord personal negativo en su carrera. Esta presión constante limitó severamente sus opciones y efectividad.

La frustración en el campo fue palpable, y Prescott no dudó en señalar la falta de respuestas ofensivas adecuadas. «No tuvimos respuestas lo suficientemente buenas», sentenció el mariscal, reconociendo que contra esquemas defensivos agresivos como el de Brian Flores de los Vikings, la falta de soluciones se paga cara.

La situación se agravó aún más con el pateador Brandon Aubrey, un Pro Bowl, que falló dos intentos de gol de campo (de 51 y 59 yardas) en un solo partido, la segunda vez que le sucede en su carrera. Este tipo de errores son costosos en partidos cerrados y cruciales para el equipo.

El factor anímico y la esperanza de un cambio

La sorpresa y el dolor por la situación actual son evidentes en las declaraciones de los jugadores. Prescott manifestó su asombro, especialmente después de la semana de descanso y el rendimiento positivo que siguieron a los canjes estratégicos. Recordó las buenas victorias, la capacidad del equipo para remontar y detener a rivales, lo que hace que la posición actual sea aún más difícil de asimilar.

El mariscal enfatizó que la temporada es un recordatorio de que cada jugada en el fútbol americano profesional es importante, y que la competencia en la liga es feroz. El proceso de mejora es ahora el único camino a seguir.

La adquisición del tackle defensivo Quinnen Williams y el apoyador Logan Wilson, sumada a los regresos de lesionados como DeMarvion Overshown, Shavon Revel, Malik Hooker y Donovan Wilson, había generado un ambiente de confianza y expectativa de mejora.

El equipo había encadenado tres victorias consecutivas, y el panorama lucía prometedor para asegurar una plaza en los playoffs con comodidad. Ahora, la realidad es que el equipo está al borde de tener que empezar a pensar en la próxima temporada, un desenlace impensable hace solo unas semanas.

La temporada de los Cowboys ha sido una montaña rusa emocional, pasando de la euforia a la desesperación. El enfoque actual del cuerpo técnico es simple: sacudirse la derrota y volver al trabajo con la mente puesta en el próximo rival. El entrenador Schottenheimer subrayó la importancia de dejar atrás las pérdidas y concentrarse en los ajustes necesarios para el siguiente juego contra los Los Angeles Chargers.

La esperanza de un milagro deportivo permanece, pero la ejecución debe ser perfecta a partir de ahora. El nivel de exigencia aumenta exponencialmente con cada partido que pasa. El objetivo sigue siendo que los Cowboys necesiten un milagro para llegar a playoffs, pero deben actuar como si pudieran lograrlo. Solo queda esperar que el milagro que se requiere se materialice en el campo de juego.

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