La eliminación de la vuelta rápida de Ollie Bearman en la Q1 de Imola por una controvertida bandera roja desata la furia de Haas y cuestiona la aplicación de las reglas por parte de la FIA.
El Gran Premio de Emilia Romagna 2025 en Imola no solo dejó batallas en pista, sino también una amarga controversia reglamentaria que ha puesto a la FIA en el ojo del huracán. La anulación de la vuelta rápida del piloto de Haas, Ollie Bearman, en la Q1, que le habría dado el pase a la Q2, ha sido calificada de «totalmente injusta» por el joven británico y ha sembrado serias dudas sobre la transparencia y coherencia en la aplicación del reglamento deportivo.
Los hechos son los siguientes: hacia el final de la Q1, Ollie Bearman completó una vuelta que lo catapultaba provisionalmente a la décima posición. Sin embargo, Dirección de Carrera determinó que dicha vuelta fue completada después de que se mostrara la bandera roja por el accidente de Franco Colapinto. La FIA fue precisa en sus tiempos: la bandera roja se activó a las 16:32:17.6s, mientras que Bearman cruzó la línea de meta a las 16:32:20.9s, es decir, 3.3 segundos más tarde, con la señal de abortar vuelta y la bandera roja visibles en el pórtico de salida/meta.
La Versión del Piloto y las Dudas Sembradas
La controversia surge de la perspectiva del piloto y su equipo. Bearman y Haas argumentaron que el piloto no vio ninguna indicación de bandera roja en su volante ni en los paneles luminosos antes de cruzar la línea de meta. El expiloto y ahora comentarista de Sky, Anthony Davidson, analizó las imágenes y sugirió que las luces que Bearman pudo haber visto eran las que indicaban el final de la sesión, no una bandera roja, y que la notificación en su dashboard llegó tarde.
«Siento que una vez que toman una decisión, incluso si está equivocada –incluso si está claramente equivocada– no van a dar marcha atrás. Y eso parece un poco duro.» – Ollie Bearman. Esta discrepancia entre los datos oficiales de la FIA y la percepción del piloto en una situación de máxima tensión es el núcleo del problema. Si bien el Artículo 39.7 del Reglamento Deportivo de F1 2025 estipula que ante una bandera roja la sesión se suspende y los coches deben volver lentamente a boxes , la validez de una vuelta completada en el instante mismo en que se despliega la señalización es un área gris que genera estas polémicas.
Cronología de la Controversia de Ollie Bearman en Q1 de Imola: | Evento | Tiempo Oficial (FIA) | Diferencia | Implicación Reglamentaria (Art. 39.7, 2025 F1 Sporting Regs. ) |
| Activación de Bandera Roja (FIA) | 16:32:17.6s | – | Sesión suspendida, coches deben reducir velocidad y volver a pits. |
| Ollie Bearman Cruza Línea de Meta | 16:32:20.9s | +3.3s | Vuelta anulada por completarse tras activación de bandera roja. |
| Señal de Abortar/Bandera Roja en Pórtico | Visible al cruzar | N/A | Refuerza la decisión de anular la vuelta. |
| Argumento de Bearman/Haas | Sin señal en dash | N/A | Cuestiona la notificación efectiva al piloto en tiempo real. |
Nota: El Artículo 39.7 describe el procedimiento general de bandera roja. La controversia radica en la interpretación y comunicación en fracciones de segundo. Haas F1 Team, comprensiblemente frustrado, solicitó una clarificación por escrito a la FIA sobre el proceso de toma de decisiones y qué medidas se pueden implementar para evitar estas situaciones en el futuro. Esta petición no es menor, ya que sugiere que el equipo ve fallos sistémicos en la comunicación o en la tecnología empleada.
Un Problema de Confianza y Transparencia
Más allá de si la decisión fue técnicamente correcta según los registros internos de la FIA, el incidente Bearman expone una vulnerabilidad crítica: la potencial desconexión entre la señalización oficial, su recepción por parte del piloto y los datos de cronometraje. Cuando las imágenes de televisión y el live timing inicial mostraban a Bearman clasificado , se alimenta el escepticismo público y las narrativas de injusticia, especialmente perjudiciales cuando afectan a un piloto joven de un equipo modesto.
Este tipo de situaciones erosionan la confianza en la dirección de carrera y pueden dar pie a acusaciones de inconsistencia o incluso de sesgo. La Fórmula 1, un deporte donde milisegundos definen carreras y campeonatos, no puede permitirse ambigüedades en la aplicación de sus reglas más fundamentales. La FIA tiene la obligación no solo de ser justa, sino también de parecerlo, garantizando que sus sistemas de señalización y toma de decisiones sean infalibles, instantáneos y transparentes para todos los competidores. De lo contrario, cada bandera roja al límite será un nuevo juicio a su credibilidad.
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