Gabigol: Inocente por Ley, Culpable por Arrogancia

Gabigol: Inocente por Ley, Culpable por Arrogancia
Absuelto o Impune? El Veredicto a Gabigol y un Sistema Antidopaje que Perdona la Arrogancia

Gabriel «Gabigol» Barbosa ha ganado su juicio. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha anulado su suspensión de dos años por intento de fraude en un control antidopaje. Pero este veredicto no es una victoria para la justicia, sino una exposición de la debilidad de un sistema que perdona la arrogancia.

El caso de Gabigol nunca fue sobre una sustancia prohibida. Su control de dopaje, realizado en abril de 2023 cuando aún jugaba para el Flamengo, dio negativo. La acusación y la posterior sanción de dos años impuesta por el Tribunal Antidopaje de Brasil se basaron enteramente en su conducta durante el proceso. Según los informes, el delantero ignoró a los oficiales, se negó a realizar el test junto a sus compañeros, los trató con falta de respeto y retrasó la recolección de la muestra durante horas, incumpliendo el protocolo.

El tribunal brasileño interpretó estas acciones como lo que eran: un intento de obstruir y manipular el proceso, es decir, un «intento de fraude». Sin embargo, el TAS, la máxima corte deportiva, ha revocado la decisión.

El Resquicio Legal de la Impunidad

La decisión del TAS es un ejercicio de legalismo puro. El tribunal reconoció que el comportamiento de Gabigol fue «altamente poco cooperativo» y «completamente poco cooperativo». En otras palabras, admitieron que el jugador hizo todo lo posible por entorpecer el trabajo de los oficiales antidopaje.

Sin embargo, en su fría deliberación, concluyeron que sus acciones, aunque reprobables, no encajaban en la definición estricta de «manipulación» o «adulteración» (tampering) según el Código Mundial Antidopaje. Gabigol no fue absuelto por ser inocente de los hechos que se le imputaban, sino porque esos hechos, por graves que fueran, encontraron un resquicio en la redacción del reglamento. Ha sido liberado por un tecnicismo.

El propio jugador ha reaccionado con una mezcla de vindicación y victimismo. «Se hizo justicia. Pero la herida queda», declaró, insistiendo en que fue «injustamente acusado». Su declaración omite convenientemente que la acusación se basaba en su propia actitud desafiante.

Veredicto: El Espíritu de la Ley vs. la Letra de la Ley

Este caso expone una falla fundamental en la filosofía de la lucha contra el dopaje. La integridad del sistema no se basa solo en analizar muestras, sino en garantizar que el proceso de recolección sea impecable, inmediato y sin oportunidades para que un atleta pueda alterar su organismo o la propia muestra.

El comportamiento de Gabigol fue un ataque directo al espíritu de esa regla. Su retraso y falta de cooperación crearon precisamente la ventana de oportunidad para el engaño que los protocolos buscan cerrar. El tribunal brasileño lo sancionó por atacar el proceso. El TAS, en cambio, lo perdonó porque no pudo probar que cruzó la línea final de la manipulación física.

El veredicto de Sport Judge es claro: Gabriel Barbosa puede haber sido absuelto legalmente, pero es moralmente culpable. Culpable de una arrogancia que pone en riesgo la credibilidad de todo el sistema. Culpable de un desprecio absoluto por los principios del juego limpio. La decisión del TAS, aunque probablemente correcta desde un punto de vista estrictamente jurídico, representa un fracaso moral.

Envía un mensaje peligroso a todos los atletas: puedes obstruir, puedes faltar al respeto, puedes desafiar a los oficiales antidopaje, y mientras no te atrapen físicamente alterando una muestra, puedes salirte con la tuya. Gabigol vuelve a las canchas, pero la lucha por un deporte limpio ha sufrido una derrota.

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