Bill Chisholm compra a los Celtics: el legado verde inicia nueva era

Bill Chisholm compra a los Celtics: el legado verde inicia nueva era
Bill Chisholm se convierte en dueño de los Celtics con la compra récord de 6,100 millones de dólares, prometiendo más campeonatos y gloria en la NBA.

El fin de una era: los Celtics cambian de manos

En Boston, cada campeonato se celebra como un capítulo más en la historia sagrada del baloncesto. Por más de dos décadas, Wyc Grousbeck y su grupo de socios construyeron un legado que trajo dos títulos de la NBA y mantuvo viva la llama de los orgullosos 18 campeonatos de los Celtics. Sin embargo, este martes se escribió una nueva página: la venta de los Celtics de Boston quedó oficialmente finalizada.

El magnate de capital privado Bill Chisholm tomó el control de la franquicia más condecorada de la NBA, desembolsando la cifra récord de 6,100 millones de dólares, la más alta jamás pagada por un equipo deportivo en Estados Unidos.


La visión de Chisholm: «Ganar campeonatos es la única medida»

En su primer discurso como propietario, Bill Chisholm fue claro:
“Quedar en segundo lugar no es aceptable. La medida definitiva es ganar campeonatos. Wyc tiene dos, y vamos a conseguir más”, declaró con determinación.

La promesa conecta con el corazón de los fanáticos que han vivido épocas de gloria y sufrimiento. Desde el dominio de Bill Russell hasta los días de Paul Pierce y Kevin Garnett, los Celtics siempre han estado marcados por la exigencia de la victoria.

Chisholm no solo quiere mantener ese estándar: quiere elevarlo.


Una compra récord que marca historia en la NBA

La compra de los Celtics no solo redefine el futuro del equipo, también establece un precedente financiero histórico en la NBA. El acuerdo, aprobado por unanimidad por la liga, proyecta que para 2028 el valor de la franquicia podría alcanzar los 7,300 millones de dólares.

En perspectiva, este precio coloca a los Celtics entre las organizaciones más valiosas del deporte mundial, solo por detrás de gigantes como Los Ángeles Lakers, cuyo valor completo se estimó recientemente en 10,000 millones de dólares tras un movimiento accionario parcial.


La continuidad de un proyecto ganador

A pesar de la magnitud del cambio, Chisholm no pretende desmantelar la estructura. Confirmó que Rich Gotham (presidente), Brad Stevens (gerente general) y Joe Mazzulla (entrenador) permanecerán en sus puestos.

La plantilla, liderada por Jayson Tatum y Jaylen Brown, sigue siendo el núcleo central, aunque enfrenta un reto inmediato: la recuperación de Tatum tras una cirugía en el tendón de Aquiles, que dejó truncas las aspiraciones de repetir título en 2025.

Chisholm fue tajante: “Tenemos un núcleo realmente sólido. Creo que tenemos a las mejores personas en el baloncesto. ¿Por qué cambiar eso?”.


Un legado que pesa: de Russell a Tatum

Para Wyc Grousbeck, dejar el mando principal no significa alejarse del equipo. Seguirá como copropietario y gobernador alterno. Y aunque cede el protagonismo, confía en que Chisholm entiende lo que significa portar el verde:
“Es una responsabilidad increíble. Los grandes lo construyeron. Nosotros solo tratamos de mantener el legado”, afirmó con emoción.

Ese legado no es menor. Desde los días en que Red Auerbach y Bill Russell forjaron la dinastía más dominante en la historia del deporte estadounidense, hasta los héroes modernos como Paul Pierce y Kevin Garnett, los Celtics son sinónimo de tradición, orgullo y gloria.


El reto inmediato: volver al campeonato

La llegada de Chisholm coincide con un momento de transición. Tras ganar el campeonato en 2024, los Celtics no pudieron repetir debido a las lesiones y los movimientos salariales que obligaron a desprenderse de figuras como Jrue Holiday y Kristaps Porzingis.

Con la salud de Tatum en recuperación y Brown en plenitud, el nuevo dueño enfrenta el desafío de mantener a Boston en la élite de la NBA 2025 y seguir colgando banderines en el TD Garden.


Un futuro en verde

La venta de los Celtics no es solo una transacción económica. Es el inicio de una nueva era en Boston, donde Bill Chisholm promete títulos, continuidad y respeto al legado.

El pasado ha sido glorioso, pero en Boston la historia nunca se detiene. Y ahora, bajo un nuevo mando, los fanáticos esperan que las próximas páginas sigan teñidas de verde y oro.

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