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¡Yucatán en Machu Picchu!

por La Verdad

Sorprende el orgullo de llevar la raza en la piel, a miles de metros sobre el nivel del mar, muy cerca de Inti

Oscar Rivero Hernández / La Verdad Yucatán  PERÚ.-  Fue extraño levantarse tan temprano, sobre todo porque, ¿quién en su sano juicio se levanta a las 4 de la mañana durante vacaciones?. Cuando nos dimos cuenta, estábamos caminando sobre un sendero, nuestro destino ya estaba trazado. Las montañas se imponían ante nosotros mientras la fría brisa de la mañana nos obligaba a  abrigarnos. Créanme, ¡el cielo era un espectáculo!. Las estrellas se mostraban impresionantes, todo parecía normal... ¡Ja! ¿lo era? Nuestro paso era lento, prometo que no era por pereza, sino por la cansada caminata de 2 horas cuesta arriba; la maravilla del mundo se hacía desear. Al llegar a la cima estábamos exhaustos; Machu Picchu estaba frente a nosotros. Dos mexicanos, un ecuatoriano y un chileno parados observando hacia el frente, chocamos todos el puño, parecía que habíamos conquistado el mundo. Diego, de Guayaquil, me dijo: ¿Te lo crees? Antes veíamos esto en fotos, ahora somos nosotros quienes las estamos tomando. Asentí con emoción y, por algunos minutos, dejé a un lado mi cámara; disfruté el momento. Perú se ha ganado mi admiración, no solo por la maravilla del mundo que tiene, sino por la cantidad de cosas que se desconocen de este país. Tuvieron que pasar cerca de 6 días para que pudiera recorrer alguna de las partes del Imperio Inca, para conocer un mínima parte del propio Cusco. Cusco es fiesta; no, no de las que te imaginas. Es una fiesta cultural. Había desfiles todo el tiempo, de día y de noche, daban las 22 horas y pese al frío, los cusqueños seguían bailando, su vestimenta típica iluminaba las calles empedradas. Una señora que vendía Choclos (elotes, pero con granos más grandes) me decía que todos los distritos celebraban mucho en junio. “Para nosotros es un orgullo y una alegría”, me dijo. Tengo que reconocer que he quedado asombrado por la fuerte identidad que tiene el pueblo cusqueño, no solo saben que sus ancestros fueron increíbles, sino que viven día a día el legado Inca. Lo palpas al darte cuenta que fácil el 80% de ciudadanos habla Quechua, su lengua indígena. Por supuesto, el porcentaje lo estoy inventando pero me atrevo a asegurarlo. Viven tanto sus tradiciones que, incluso cuando brindan, tiran un poco de bebida al suelo, así le agradecen a nuestra madre tierra, a la Pachamama. ¡Y qué decir de su bandera! Esta hasta la ondean encima de una iglesia católica. ¡La famosa simbiosis! “Mi apellido es Huamán, y significa Halcón”, me compartía un señor pintor que al decírmelo, inflaba el pecho. Me pregunto si quedan de estos comentarios en mi querido México, hay personas que ante la discriminación por su apellido indígena, se sienten avergonzados, ¿qué nos pasa?. Por otro lado, ¿qué tan sano es ese orgullo de los hermanos cusqueños?, me llega a preocupar que si no tienes rasgos indígenas o un apellido ancestral no seas digno de sentirte parte de la cultura. Es decir, ¿se sentirán igual de orgullosos los de Lima? O ven al Imperio Inca como parte de su país pero ajeno a ellos. Si es así, ¿se estaría violando el trabajo del gran Pachacútec? Me queda claro que él unificó y engrandeció el imperio. ¿Siguen con ello? Sean peras o sean manzanas, las características de la cultura peruana son dignas de alabar, pues desde que pones un pie en aquél país, eres recibido con una sonrisa, y no solo por parte de ellos, también por parte de la gran cantidad de ciudadanos del mundo. No había fronteras, las diferencias eran admiradas por todos cuando compartían lo presumible de cada país, en donde al final, nos unía una carcajada. Mi percepción ha sido más que grata, valorar nuestros rasgos indígenas considero que es una difícil tarea, al parecer, Cusco no tiene problema respecto a esto. ¿O me equivoco? Y si sí, qué bueno, porque logré ver lo loable de este pueblo, y eso definitivamente es mejor que cualquier otra cosa. ¿Cosas que mejorar? Claro, pero eso se encuentra en todos lados. Cusco, el ombligo del mundo, tiene una gran tarea: mostrar lo hermoso de su cultura y de ser el lugar ideal en donde se revalorice el legado de nuestros ancestros, y las costumbres y tradiciones vivas de los pueblos indígenas del planeta. ¡Saludos wayki! Te saludo desde tierras del venado y el faisán, en terrenos de la gran Civilización Maya.

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