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Xtabay, mujer que seduce diabólicamente a los hombres de Yucatán
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Xtabay, mujer que seduce diabólicamente a los hombres de Yucatán

Conoce de dónde surge la leyenda de la Xtabay, la cual sigue trascendiendo entre  las nuevas generaciones de habitantes de Yucatán  

por LaVerdad

Xtabay, mujer que seduce diabólicamente a los hombres de Yucatán

Xtabay, mujer que seduce diabólicamente a los hombres de Yucatán

De la Xtabay se dice que es el espectro de una mujer india, extraordinariamente bella, sensual y provocativa, cuyo arte o embrujo es seducir en forma diabólica a los hombres, principalmente en las noches de luna llena en Yucatán.

La leyenda asegura que le gusta vagar por los caminos del mayab en busca de incautos a quienes atrae con su voluptuoso cuerpo y su negra cabellera larga hasta la cintura, con la cual forma una red que atrapa a sus víctimas, después de seducirlas, para ahogarlas, o dejarlas locas, vagando solas por la selva impenetrable del Mayab.

Xtabay, mujer que seduce diabólicamente a los hombres de Yucatán
La Xtabay ha sido representada a través de los años como una bella mujer que surge del árbol de ceiba peinándose su larga cabellera y silbando una extraña melodía que erizaba el cuerpo y enchinaba el pelo de quienes la podían escuchar.

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Según la narrativa de las leyendas mayas, la Xtabay surge en la antigua ciudad maya de Zací, donde un brujo se enamoró de una sacerdotisa virgen destinada al cuidado y alimentación del fuego sagrado de los templos mayas de la ciudad santa de Zayil. un amor prohibido los hacía que representaba castigo y muerte si les llegaban a descubrir.

Decidieron  escapar de Zayil hacía lo más inaccesible de las impenetrables selvas de la península yucateca donde vivieron durante años, pero Ixchel, la diosa de la fertilidad, no les mandó hijo alguno. Una noche la mujer fue poseída de un deseo carnal insaciable que obligó a su hombre a realizar verdaderos esfuerzos para contener a esa mujer que deseaba hacer el amor una y otra vez. 

Una leyenda que ha trascendido de Yucatán para el mundo

Aquellos seres habían sido poseídos por algún ente diabólico o algún hechizo, rescataron a un náufrago que dijo ser de la isla de Cuzamil (ahora Cozumel), quien solo les trajo desgracias. El esposo fue mordido por una serpiente venenosa y mientras se recuperaba su esposa comenzó a acostarse con el otro.

Al descubrir la traición el marido se fue por meses, pero retornó con sus ídolos de barro en la mano y sahumándolos con copal, realizando rezos y cánticos, sometiendo a los amantes con una fuerza extraña y misteriosa, dictando una cruel sentencia.

Le dijo a la mujer que había concebido el fruto de un maleficio, que nacería una bella hembra que no era de él ni de su amante. El castigo impuesto por los dioses sería el nacimiento de una hija proveniente del pecado que caminaría sola entre las selvas, montes, mares, ríos y montañas para dejar su espectro en toda la faz del Mayab.

Ella estará viva, pero será aire, será amada, pero jamás sentirá el calor del amor, porque será viento. Buscará el amor y la pasión de los hombres, pero nunca podrá lograrlo en plenitud y gozo porque cada uno que intente seducir la belleza de su cara y pasión morbosa de su cuerpo morirá, enloquecerá cuando lo toquen sus velludas manos o los bese sus labios malditos. 

Xtabay, mujer que seduce diabólicamente a los hombres de Yucatán
Las nuevas generaciones ya no creen en la Xtabay, pero pese a ello, aún en estos días, cuando pasamos cerca de una gigantesca ceiba sentimos inquietud y respeto.

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Fue así que de ese castigo surgió la Xtabay, heredera de la lujuria y el deseo que despertará en cada mancebo que la vea. Ellos, si pueden, tendrán que huir de ella cuando sientan que al acariciarla tocan el viento helado con la figura de mujer y patas de ave.

Ella quedó condenada a quedar convertida en una gran ceiba, misma que será la morada eterna de ese nuevo ser, que será mala, engañosa en el arte y sortilegio de ese amor prohibido, al nacer bajo los signos de las malas artes.

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