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Restaurantes amafiados en Progreso
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Restaurantes amafiados en Progreso

La llamada temporada alta de vacacionistas que asisten cada año a Puerto Progreso está por comenzar con el festejo del carnaval

por LaVerdad

Restaurantes amafiados en Progreso

Restaurantes amafiados en Progreso

El servicio de comida en las palapas ubicadas en el malecón de Progreso en Yucatán, ofrece la carta de alimentos y bebidas con precios alterados, hasta en un cien por ciento, ante la anuencia de los propietarios de los restaurantes y la indiferencia de las autoridades, tirando por la borda los esfuerzos institucionales por consolidar a Progreso como el principal destino turístico de Playa en Yucatán.

Autoridades municipales, como el director de Turismo de Progreso, la ausencia de representantes de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y un grupo de por lo menos 50 sujetos que bajo la condición de “coyotes” o falsos meseros, se dedican a reventar a los paseantes con costos alterados en los platillos y cobros exagerados en el uso de palapas, sombrillas y camastros situados en la playa, anulan el trabajo del alcalde Julián Zacarías Curi.

La llamada temporada alta de vacacionistas que asisten cada año a Puerto Progreso está por comenzar con el festejo del carnaval, que esta temporada podría atraer a más de 150 mil paseantes.

Sin embargo, en Puerto Progreso no todos los esfuerzos por consolidar este puerto yucateco como un destino de playa van en la misma dirección, pues la conducta de un grupúsculo de supuestos camareros ahuyenta a los potenciales vacacionistas.

Tal es el caso de Sonia Marín y su familia que llegó de Veracruz a pasar el fin de semana al puerto progreseño de Yucatán, llevándose la mala experiencia de tener que lidiar prácticamente con una mafia que amenaza con extenderse en la costa yucateca: los coyotes de alimentos y bebidas que ante la complacencia de algunos restauranteros hacen su agosto en pleno febrero.

“Vimos un restaurante llamado el ‘Pulpo Loco’ donde ofrecían toda clase de platillos típicos a base de mariscos, así que nos fuimos a sentar a una palapita frente a la playa y un mesero, de aspecto descuidado y en visible estado de embriaguez nos atendió mostrándonos una carta con el nombre del restaurante, donde venían platillos como camarones, pescado frito, ensaladas y ceviches”, contó la mujer.

Luego de ordenar la comida y degustar los distintos platillos, pedimos la cuenta, pero al intentar pagar con tarjeta el mesero en cuestión nos dijo que era menor pagar en efectivo ya que con la tarjeta nos harían un cargo extra del 5 por ciento sobre el consumo, además que la nota ya traía adicionado el 15 por ciento de la propina o servicio del mesero.

Debido al inconveniente de la tarjeta, uno de los comensales se levantó para buscar un cajero y hacer un retiro pero al pasar por el establecimiento y ver la carta que está exhibida en la puerta, notó una enorme diferencia en los precios, ya que mientras el mesero llevó una nota con un total de casi mil pesos, en promedio cada platillo en 250 pesos; en la carta pegada en la puerta del restaurante, los precios distaban hasta en un cien por ciento.

Al preguntarle a la encargada “nos explicó que los platillos si habían salido de su restaurante, pero el mesero no era empleado fijo del negocio sino que él ganaba por “cruzar la comida”.

“Ellos nos compran la comida y se la revenden a las personas que están en la playa a otros precios que pueden subir de los 100 a los 150 pesos dependiendo el platillo solicitado y lo mismo pasa con las bebidas sean refrescos, cervezas, cocos o vino, todo lleva un sobreprecio cruzando el malecón”, explicó.

Al ahondar más sobre la queja se estableció que por lo menos la mitad de los restaurantes que se encuentran frente al malecón carecen de meseros contratados fijos y entran al juego que más que juego se convierte en una estafa al vender la comida a los falsos meseros para que estos revenden a los turistas y paseantes.

Desde las primeras horas de la mañana cuando arriban los turistas, se pueden ver a los ‘meseros coyotes’ en grupitos de tres o cuatro ingiriendo cervezas mientras abordan en forma agresiva a los turistas, ofreciéndoles las palapas, comida y bebidas; no portan uniforme ni mandil de ningún establecimiento pero entre sus ropas llevan las cartas que muestran a los turistas casi en la clandestinidad.

Personal de la marisquería Costa Azul, confirmó que por lo menos unos 50 individuos se encargan de regentear las palapas, -que deben ser gratuitas- cobrándolas a 250 “si no consumes”, pero si les compras los platillos y las bebidas a ellos, la sombra es “gratis”.

“Claro ellos te ponen el precio, por ejemplo aquí nosotros te vendemos un coctel en 130 o un ceviche en 150 y esas mismas porciones ellos la llegan a revender hasta en 250 pesos” explicó Mario Miguel Can.

En un día de afluencia en la playa, de acuerdo a las estimaciones de Miguel Can cada mesero “pirata” se lleva sin arriesgar, pagar renta, impuestos mucho menos invertir, la nada despreciable cantidad de entre 2 mil y 2 mil 500 pesos libres.

Además del Pulpo Loco, otros establecimientos como Tommy’s, Costa Azul, Flamingo, Pelicano, Los Cocos y Las Palapas son usados por los meseros libres para comprar y revender la comida y bebidas. En tanto que en la playa se ven apiladas las mesas, sillas y camastros que estas personas ofrecen a precios que van de los 200 a los 400 pesos.

En breve entrevista con Alejandra Pacheco Montero, dirigente de la Canirac, dijo desconocer la situación pero reconoció que de darse, se estaría afectando la imagen del puerto con estas prácticas de reventa de la comida.

“Los restaurantes tienen la obligación de exhibir sus precios así como está prohibido que se exija a los comensales o incluir en las facturas el pago de la propina”, dijo.

Es preciso destacar que ni en la playa ni en las oficinas de la Profeco o de Turismo Municipal de Progreso hubo una autoridad o inspector para que diera a conocer alguna postura al respecto, a pesar que no solo se acerca la celebración del Carnaval, sino que cada fin de semana repunta la cantidad de personas que visitan tanto de otros puntos de Yucatán y de la república como de otros países, las turquesas playas de Puerto Progreso.

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