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Residuos de granjas contaminan agua de Yucatán
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Residuos de granjas contaminan agua de Yucatán

Las actividades en la cría, engorda y distribución de aves y huevos ocupa en Yucatán una extensión de 20,2 millones de metros cuadrados donde se asientan 163 granjas, mientras que la producción porcina ocupa una superficie de más de 6,1 millones de metros cuadrados con 125 granjas,

por Rebeca González

Residuos de granjas contaminan agua de Yucatán

Residuos de granjas contaminan agua de Yucatán

Mientras en los municipios de Kinchil y Homún se mantienen sendas batallas jurídicas contra empresas dedicadas a la cría, engorda y comercialización de carne de cerdo, otra industria de los alimentos, en este caso, la de pollos y huevos, prácticamente ha “inundado” de granjas la Península de Yucatán y sus actividades han pasado casi desapercibidas.

Alrededor de 7 millones de piezas de aves y 300 mil cajas de huevos, es la producción promedio mensual de productos avícolas en Yucatán.

GRANJAS EXTENSIVAS

Las actividades en la cría, engorda y distribución de aves y huevos ocupa en la entidad una extensión de 20,2 millones de metros cuadrados donde se asientan 163 granjas, mientras que la producción porcina ocupa una superficie de más de 6,1 millones de metros cuadrados con 125 granjas.

Lo anterior significa que extensivamente la producción de aves y huevos utiliza más del 300 por ciento de extensiones de tierras que la producción porcina.

En el caso de la industria avícola, el número de naves creció de 1 mil 329 naves en el año 2000 a 1 mil 783 en 2017 concentradas principalmente en los municipios de Acancéh, Tetis y Hunucmá que junto con otros 16 municipios de la península concentran el 87 por ciento de la industria avícola en la región.

Entre 2000 y 2015, el número de naves porcinas creció de 714 a 1 mil 205, concentradas particularmente en los municipios de Bacalar (Quintana Roo), Mérida y Muna (Yucatán) que en conjunto con otros 17 municipios concentran el 87 por ciento de las naves porcícolas de toda la península.

Kekén, Kuo y Papo, los principales productores de cerdo mantienen lacerada la tierra y el agua del interior del estado, con su modelo de producción expansiva y monopólica que ha ahogado el sistema tradicional de producción de carne y productos de cerdo.

DEVASTACIÓN DE MONTES

“Con las instalaciones que ya operan, la contaminación ha afectado una superficie de 3 mil hectáreas, por lo que si permitimos nuevas naves, no solo van a arrasar con la vegetación y las fuentes de trabajo de los habitantes mayas, sino que prácticamente van a desaparecer el agua de uso diario”, advirtió  Carlos Yamá Ventura, integrante del Consejo Maya del Poniente Chik’in ja’.

“Dada la alta fragilidad de los suelos kársticos (calizos) de Yucatán y las fuentes de agua subterránea a donde irremediablemente van a parar los desechos de la granja, el desastre es de dimensiones inimaginables”, dijo Yamá Ventura.

Pero no solo en Kinchil y en Homún el agua de los cenotes -única fuente del vital líquido-, está en peligro, el riesgo para el manto freático es generalizado en todo la península de Yucatán, pues recientemente la organización ambientalista internacional Mercy For Animals, detectó instalaciones porcinas y avícolas que operan en medio de la selva maya en Yucatán.

Estas instalaciones disponen los desechos animales en enormes estanques cuya agua puede filtrarse fácilmente al subsuelo. Mercy For Animals pudo registrar el impacto ambiental que representan en el suministro de agua a las comunidades, en el ecosistema de selva y en la red de cenotes que son el principal atractivo turístico de la región, el mal manejo de las aguas residuales con alto contenido fecal.

Encontramos fosas llenas de desechos que no están siendo tratadas e incluso encontramos fosas que no están bien delimitadas ni tienen los requerimientos que podrían evitar que todos esos desechos se filtren al sistema de aguas. 

PESTICIDAS

A este ya grave problema se agrega el del uso de pesticidas que son prohibidos en otros países pero que en Yucatán se utilizan cotidianamente, los cuales con las lluvias son arrastrados a los mantos de agua.

Desde el  2015 se detectó la presencia de plaguicidas organoclorados, metales pesados y excremento en las aguas del llamado anillo de cenotes de Yucatán, por lo que representan un peligro para la salud de los habitantes y el medio ambiente.

Se estima que en la Península de Yucatán existen más de 3 mil cenotes que conforman una red de corrientes subterráneas y que a nivel del manto freático están conectados con otros flujos laminares subterráneos que finalmente van a dar al océano. 

"Hay granjas que están bien construidas pero la tubería no se encuentra bien diseñada o tiene fugas”, expuso Fabiola Hernández Balmori, abogada de la organización Mercy For Animals.

LAGUNAS NEGRAS

Los estanques en los que las granjas industriales de cerdos y pollos, almacenan los desechos animales, pueden generar más aguas residuales que una pequeña ciudad, afectan el suministro hídrico a las comunidades y detonan problemas de salud pública relacionados con problemas de asma, concluye la investigación.

Pese a los inminentes peligros de contaminación de tierras, aire y agua, las granjas industriales continúan expandiéndose en la Península de Yucatán e incluso, algunas disponen casi 100 naves para la crianza de animales.

Y la alarma que detona un SOS a las dependencias rurales, es que la extensión a donde van a parar las aguas negras de estas industrias es la misma que la ocupan las naves.

“La industria en Yucatán ha crecido a niveles impresionantes, hay estructuras de casi 100 edificios en granjas de gallinas ponedoras de huevos. Esto impacta adversamente al ecosistema, a la calidad de vida de la población y también a la economía de pequeña escala que sobrevive del turismo.

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