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Repunta extracción de sal en la costa esmeralda de Yucatán
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Repunta extracción de sal en la costa esmeralda de Yucatán

Aunque paulatinamente desaparecía su práctica ahora con la reorganización de los ejidatarios, la extracción y comercialización de sal ha cobrado notable auge

por Rebeca González

Repunta extracción de sal en la costa esmeralda de Yucatán

Repunta extracción de sal en la costa esmeralda de Yucatán

Se trata de uno de los trabajos heredados de los ancestros mayas; aunque paulatinamente desaparecía su práctica ahora con la reorganización de los ejidatarios, la extracción y comercialización de sal ha cobrado notable auge en beneficio no solo de 35 ejidatarios de una cooperativa, sino de más de un centenar de familias en Yucatán que dependen de esta actividad.

En San Crisanto, los ejidatarios se ocupan de mantener en buenas condiciones los manglares que rodean la costa y que son bañados por un conjunto de más de 40 ojos de agua dulce, pero además de la creciente actividad turística, la pesca y la elaboración de dulces de coco, en San Crisanto, la extracción y venta de sal se ha convertido en otra fuente de ingresos y trabajo para sus habitantes.

Para obtener una tonelada de sal deben trabajar varias jornadas

En las llamativas lagunas de color rosa, don Efraín Puerto, narra que la actividad salinera es un poco pesada si se realiza bajo las altas temperaturas que se han registrado en Yucatán por estos días, pero es productiva porque los hombres deben “picar” el fondo de la laguna, la cual no es muy honda para extraer el mineral, palearlo y trasladar a las orillas de la charca para el lavado y secado

Cerca de las charcas se pueden apreciar a los flamingos rosa

En un buena jornada de trabajo, don Efraín Puerto y dos personas más logran extraer una tonelada de sal, la cual tiene un precio promedio de mil 200 pesos la tonelada; la extracción de sal tiene un plazo que culmina a finales de julio, las charcas se quedan sin mineral, y se dejan “descansar” para una nueva temporada que iniciará el próximo año.

El atractivo color rosa de las lagunas de sal lo produce un microorganismo

La explotación de una pequeña ruta que va de San Crisanto a Dzemul, -en un radio no mayor a los 10 kilómetros- como turismo alternativo, aún se considera muy incipiente, pues en dicha ruta no solo se podrían aprovechar los paseos por los manglares, los ojos de agua, la playa; la degustación de dulces, sino además de conectar a San Crisanto con Dzemul, en esta ruta de charcas salineras para que la población de Mérida y de otras entidades, incluso visitantes de otros países conozcan una de las actividades más ancestrales y representativas del pueblo maya, como en su tiempo fue el cultivo de henequén y combinen esta aventura con el avistamiento de flamingos rosas y un paseo por las ruinas de Xcambó.

_Fotos: Rebeca González

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