Secciones
Prevalece deforestación y relleno de manglares en la costa de Yucatán
Yucatán

Prevalece deforestación y relleno de manglares en la costa de Yucatán

Prácticas no sustentables arriesgan el ecosistema, el agua y la vida de los seres humanos, sostiene especialista

por Jesús ArmandoCámara Ríos

Prevalece deforestación y relleno de manglares en la costa de Yucatán

Prevalece deforestación y relleno de manglares en la costa de Yucatán

A pesar de los constantes llamados por parte de especialistas en materia ambiental, en la costa de Yucatán prevalece la deforestación y el relleno de manglares, para cambiar el uso de suelo a viviendas y hoteles, denunció el investigador Jorge Herrera Silveira.

En entrevista con La Verdad Noticias, el biólogo investigador señaló que Yucatán cuenta con más de 100 mil hectáreas de estos humedales, de las cuales aproximadamente el 20 por ciento han sido impactadas por acciones del ser humano, como la contaminación, el cambio de uso de suelo y la construcción de carreteras.

Señaló que de Dzilam de Bravo hasta Celestún, es común observar letreros de futuros hoteles y obras que se realizan sobre la duna costera, con el objetivo de imitar el modelo de desarrollo desmedido, que se realizó en Quintana Roo.

Además, el doctor en ciencias puso en duda si estos proyectos que depredan hectáreas de dunas y manglares, cuentan con la debida Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y si en el futuro realizarán la debida compensación medioambiental por las afectaciones que pudiera causar al ecosistema.

“Están levantando hoteles, construcciones grandes y chiquitas, que en suma hablamos de un muy probable deterioro acelerado de la costa, mediante un modelo de crecimiento tipo Riviera Maya, pero las costas, la calidad del agua, las playas, las arenas, son totalmente diferentes”, expresó.

Afectación visible

Prevalece deforestación y relleno de manglares en la costa de Yucatán
La problemática es visible en toda la costa yucateca, asegura el doctor Jorge Herrera Silveira

Indicó que existen ejemplos visibles de tal afectación, sobre todo en las áreas aledañas a las carreteras que dirigen de Progreso a Telchac o de Progreso a Yucalpetén, donde a pesar de los pasos de agua, las vialidades han creado una división que impide el flujo superficial, privando de nutrientes a la flora conocida como mangle

Mencionó que bajo un discurso político de desarrollo económico, turístico y generador de empleos, se está dejando en manos de la iniciativa privada el ecosistema costero de Yucatán, sin que haya autoridad que se de abasto para vigilar y sancionar las faltas que se cometen en los cientos de kilómetros que abarca el litoral yucateco.

Daños a mediano plazo

Prevalece deforestación y relleno de manglares en la costa de Yucatán
Seguridad del ecosistema y de los humanos corren riesgo con malas prácticas

Indicó que los especialistas e investigadores no están en contra del desarrollo de la Entidad, sin embargo, subrayó que este progreso debe llegar a través de un modelo que realmente sea sustentable, para evitar las afectaciones a futuro.

“No es que se esté en contra de estas actividades, del desarrollo y del beneficio económico, no, se está en contra de un modelo de crecimiento que se ha demostrado que en el corto plazo puede representar beneficios, pero en el mediano y largo plazo no solo es contraproducente para los ecosistemas, sino también para la gente”, enfatizó.

Herrera Silveira explicó que entre los daños que este tipo de desarrollo puede ocasionar, se encuentra la erosión de las playas, la pérdida de manglares por la sequía y el deterioro a la calidad del agua.

“Yo les preguntaría a todos los que están construyendo ¿a dónde van a ir sus aguas residuales? ¿a fosas sépticas y pozos de absorción? como lo he dicho, tarde o temprano van a descargarse en el agua y la gente se va a estar bañando en su propio caldo (sic)”, añadió. 

Mencionó que la actual pandemia de Covid-19, es resultado de la suma de malas decisiones medioambientales, que provocaron el desarrollo de un virus que ha contagiado a más de 300 millones de personas en el mundo, de las cuales 5.6 millones han perdido la vida.

“Si no entendemos que hay una conexión entre la salud del ambiente y la salud del hombre, su desarrollo y la seguridad alimentaria, no estamos entendiendo, si seguimos con esa forma de hacer las cosas, no hemos aprendido nada en estos últimos dos años”, concluyó el doctor en ciencias biológicas.

Temas

Comentarios