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Prepotencia y humillaciones soportan usuarios de hospitales en Mérida
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Prepotencia y humillaciones soportan usuarios de hospitales en Mérida

Extravío de expedientes y resultados de exámenes, mala atención y largos tiempo de espera en consultas programas son denunciadas por derechohabientes de los institutos de seguridad social más importantes

por LaVerdad

Prepotencia y humillaciones soportan usuarios de hospitales en Mérida

Prepotencia y humillaciones soportan usuarios de hospitales en Mérida

Los usuarios de los hospitales generales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), con sede en Mérida, se quejaron por la falta de medicinas, atención deficiente, malos tratos y largos tiempos de espera que deben padecer a  pesar que son derechohabientes. A sus familiares y a ellos mismos se les descuentan altas tarifas para ser beneficiados con los servicios hospitalarios, principalmente los servicios de urgencia y las cirugías “tardan en ser otorgadas”.

Como ejemplo de lo anterior, en el servicio de urgencias del hospital Issste, una  señora de 84 años de edad con fractura expuesta de cadera la tuvieron en espera cuatro horas para que la atendiera un médico general, para mucho después pasarla con un especialista “porque hay que seguir un protocolo”, a pesar que su nieto le sacó las placas de rayos “X” en una institución privada, para agilizar la atención de la abuela.

Otro problema con el que a diario se enfrentan los pacientes es la deshumanización en el personal, ya que “los enfermeros y algunos médicos son groseros y te dan largas con la atención”. A quien le va peor es a los pacientes que necesitan comida especial como papillas, pues al ser grandes de edad o no tienen dientes o no tiene la fuerza para masticar, por lo que muchas veces pasan días sin comer pues los alimentos  que les dan no son los adecuados, tal es el caso del señor Ignacio Segura Sierra, de 84 años, quien tiene neumonía y le están drenando el pulmón; su hija expresa que los enfermeros no atienden a los pacientes, pues solo dejan entrar a la hora de visita durante media hora, a ella le ha tocado encontrar a su papa todo sucio porque no le cambiaron el pañal a tiempo por estar entretenidos revisando el celular.

Quejas de medicamentos que muchas veces no hay y el paciente tiene que regresar a buscarlos cuando le digan y si es urgente, comprarlo sin opción de que la dependencia les regrese lo invertido.

En las áreas de urgencias ambos hospitales están saturadas, muchas veces tienen a los pacientes sentados en sillas o parados porque no hay dónde tenerlos, en el área de piso luego no hay camas y los tiempos de espera son muy largos, de acuerdo con el recorrido efectuado en los dos hospitales.

En el Issste el “doctor Madera”, alergólogo de adultos en el segundo piso de especialidades, una gran cantidad de pacientes se quejan de él, pues dicen que es grosero, además los hace esperar aunque tengan cita hasta tres horas para atención y si solo vienen por la vacuna para asma ni siquiera los revisan, cuando deberían de verificar al menos, los signos vitales.

IMSS LA CEIBA

Hernán Cetina llevó a su esposa Elsy Ávila a consulta regular porque le dio una embolia, por lo tanto requiere un control, pero al igual que en el Issste, el problema es que el medicamento escasea y si le urge al paciente deben comprarla, pero el IMSS no les regresa el gasto, cuando deberían ellos de proveer el medicamento de la forma que sea sin hacer gastar al derechohabiente.

Esta pareja fue a consulta y se encontraron con un problema: los resultados de una biopsia que le realizaron a la señora Elsy, para determinar si un lunar en la cabeza es síntoma de cáncer, por error fue enviado a la T1 en vez de al Hospital Juárez. Ahora deben esperar “a que lo encuentren”.

Además derechohabientes de hemodiálisis, compartieron su inconformidad, como  Juan Acevedo quien viene de Tizimín,  en transporte público porque no hay ambulancia para traerlos, solo les dan 540 pesos para viáticos de tres personas, cuando su gasto haciende a 700, viajando en transporte público, el problema es que el paciente, por su condición no puede viajar en camión, por las malas condiciones de las unidades, por lo que tiene que contratar un taxi para que los traiga, los espere y los regrese, cobrándoles  mil 200 pesos.

 El señor José Pérez trajo a su hija de Hunucmá,  los trae una ambulancia de Ayuntamiento, pero solo les dan 60 pesos para el regreso y gastan 200 pesos aproximadamente, ya que no es solo un camión el que deben tomar, además deben comer también, pues el tratamiento dura  todo el día.

Isabel Suárez viene de Yaxché de Peón y a ella no les dan viáticos porque le dicen que está muy cerca, cuando dice gastar más de 100 pesos al día cada que viene a tratamiento,  tomado en cuenta que todos ellos vienen tres veces a la semana; dicen que sus finanzas se ven afectadas.

Pero si las quejas “llueven” en las áreas de urgencias y de espera del hospital, adentro quienes están hospitalizados no la pasan mejor entre la falta de medicinas, la deshumanización de médicos y enfermeras que prefieren atender el celular que a sus pacientes.

A la mayoría de los enfermos solo les permiten tiempos limitados de visitas; muchos requieren ayuda para ir al baño o asearse y el personal ni dejan que su familiares ingresen a apoyarlos, pero tampoco atienden las necesidades vitales de los hospitalizados.

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