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Misterio paranormal envuelve al Cementerio General de Mérida
Yucatán

Misterio paranormal envuelve al Cementerio General de Mérida

Trabajador del Cementerio General de Mérida ha sido testigo de una extraña mujer llorando y rondando entre las tumbas 

por LaVerdad

Misterio paranormal envuelve al Cementerio General de Mérida

Misterio paranormal envuelve al Cementerio General de Mérida

Luis Rosado, quien tiene más de 40 años trabajando en el Cementerio General de Mérida, ha sido testigo de muchos acontecimientos, entre ellos los paranormales; y aunque los toma como algo natural, a veces el miedo le gana.

El señor, quien desde pequeño conoce el lugar, pues su papá lo llevaba a trabajar con él, comentó que el motivo por el que las personas ya no van al camposanto en días importantes como el de las madres o de los muertos, es porque las tradiciones se han perdido en Mérida.

“Yo recuerdo que las personas venían a pasar un rato el Día de las Madres con su fallecida y ahora nada. Además, los más jóvenes ya ni les importan venerar a sus familiares. Ellos ahora prefieren fiesta y la borrachera”.

Ante esto, él ha sido testigo de un caso similar. Fue hace aproximadamente siete años para estas fechas, cuando se encontraba dándole mantenimiento a una tumba. De repente escuchó un ruido y después el llanto de una mujer. Al ir a ver, descubrió a una mujer acostada arriba de su nicho. Cuando le preguntó qué le pasaba, ella no contestó, por lo que mejor decidió alejarse.

Según el trabajador no sólo él la ha visto, varias personas que pasan por su tumba por la tarde y en días nublados o con lluvia, también han escuchado verla llorar. El lugar está abandonado y descuidado.

Agregó que “los muertitos no están contentos tampoco con esa actitud”, y bien lo sabe porque hace unos años igual tuvo un percance que le hizo saber que hay que corresponderlos siempre en días festivos.

Eran a las dos de la tarde aproximadamente y estaba haciendo un trabajo. Al voltear al ver, observó a un joven moreno, alto y delgado observando una tumba. Él se acercó y le preguntó qué buscaba. El muchacho no le respondió, por lo que mejor decidió dejarlo. Luego de avanzar un poco, sintió que le agarraron el hombro y al voltear, era el chico diciéndole que le gustaría ver ese nicho de color verde y que sus papás le darían el dinero el próximo domingo. El señor Luis, hizo caso y entre la semana lo pintó. Al llegar el día, por el lugar vio a dos viejitos, se acercó a ellos y les preguntó si conocían al muchacho y les contó lo que le había dicho.

Los adultos se quedaron sorprendidos, así que le explicaron al trabajador que con el que se topó era su hijo que había muerto en un accidente carretero con su motocicleta. Al saber esto, Rosado no supo cómo reaccionar, sin embargo, pudo expresar que nunca pensó hablar con un “fantasma”. El fallecido que vio, según, era como una persona normal y no transparente como se muestra en diferentes películas o en caricaturas.

Ante esto, se animó a contar cómo es la muerte. “Fue un día de muertos. Ya estaba entrando la noche y había muchísima gente en el Cementerio. Me llamó mucho la atención y además escuché que iban a ver un desfile con jinetes y caballos blancos, toda una fiesta. Agarré mis cosas y me quedé a esperar. Desde la calle 66 comenzó acercarse una procesión y un jinete que tenía toda la cara tapada se giró y me dijo que me veía cansado y si no quería ir con él a un lugar paradisiaco y sin problemas”. Don Luis le dijo que no porque no lo conocía y ni le veía la cara. En ese momento, el hombre se quitó lo que tenía encima, le enseñó que era puro hueso y le volvió a decir que quería que descansara y se olvidara de todo. Su respuesta volvió a ser un no.

_Kattia Castañeda Celis

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