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Mercado despreciado hasta por candidatos
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Mercado de Mérida es despreciado hasta por candidatos

“La Pepita”, ubicada en Mérida, tiene cerca de 20 años de abandono, soledad y ser un foco de infección 

por LaVerdad

Mercado despreciado hasta por candidatos

Mercado despreciado hasta por candidatos

 A casi 20 años del desalojo de “La Pepita” con la fuerza pública locatarios ven con tristeza en lo que se ha convertido ese lugar: un nido de ratas, gatos, vagos, ladrones, motel, y un gancho para políticos que no han hecho nada positivo para ellos.

El “elefante blanco” no sólo consumió 32 millones de pesos de los meridanos de aquel entonces, sino que ha ocasionado desde la demolición del viejo edificio una baja en las ventas de los locatarios de casi el cien por ciento.

Es tan triste su historia, que ni siquiera los candidatos en las diferentes elecciones ha prometido su rescate, debido a lo complejo del problema.

En marzo de 2011, la hoy senadora por el PRI Angélica Araujo Lara puso en marcha los trabajos de remodelación integral de “La Pepita”, con una inversión inicial de unos 27 millones de pesos, que al final llegó a 32.

 Promesa incumplida

 La promesa de Araujo Lara fue que en seis meses albergaría 200 locales comerciales y oficinas de dependencias municipales, que estarían ubicadas en el segundo piso.

El plan fue el rescate de cuatro mil 150 metros cuadrados de áreas abiertas e instalaciones.

Comprendía dos mil 981 metros cuadrados en cada una de las dos plantas del edificio, además de acciones de mejoramiento y rehabilitación de una plaza exterior con una superficie superior a mil metros cuadrados.

La primera planta se planteó para 200 locales comerciales que podrán ofertar ropa, joyería, perfumería, juguetería y artesanías.

En su planta alta se planeó amplia rehabilitación para albergar diversas oficinas de la administración municipal, lo que permitiría acercar trámites, servicios y ventanillas para la celebración de gestiones y pagos por los servicios que se ofrecen en ese mercado, de acuerdo a una demanda ciudadana.

Sería ocupada por oficinas del Ayuntamiento de Mérida, tanto de Oficialía Mayor como de la Dirección de Desarrollo Social, lo que permitirá darle un mayor dinamismo económico a la zona de mercados.

Para la modernidad

 La remodelación de “La Pepita” incluía el proyecto de construcción de un puente que conectara al nuevo mercado de San Benito, con el fin de facilitar la actividad comercial de la zona sin bajar al tránsito de las calles.

Lo cierto es que se construyó al vapor y sin contemplar la maqueta original. Sólo es un embudo de metal con locales muy pequeños y fáciles de ser robados o de incendiarse en cadena, toda vez que el techo es de alambrada.

Hoy la multicitada “Pepita” no es funcional y sus pasillos y techos están llenos de basura.

En su interior también hay decenas de gatos, muchos de los cuales mueren y ello origina fetidez, sin descontar las heces fecales de estos animales.

Aún sellado el sitio, muchos de los mismos locatarios tiran su basura ahí.

En lo que corresponde a la actual administración municipal, el director de Obras Públicas, Virgilio Crespo Méndez, asegura que está mal hecho el lugar, por lo que se anunció con bombo y platillo una inversión de medio millón de pesos para ponerlo en funcionamiento, pero no pasó nada.

 Alcaldes van y vienen

 “La Pepita” fue planeada en tiempos de la ex panista Ana Rosa Payán Cervera, pero nació con la priista Angélica Araujo Lara.

 Jorge Braga, locatario del mercado Lucas de Gálvez, recuerda cuando fue sacado a golpes y empujones junto con otros de sus compañeros por la policía.

Agrega que el edificio fue hecho “a la carrera” con la aprobación de casi todos los líderes, los mismos que hoy lo critican.

Jorge Braga recuerda tras un pleito legal de la ex alcaldesa Payán Cervera con una vendedora de artesanías por locales en el segundo piso, de lo que fue “La Pepita”, la funcionaria fue encerrada en un puesto por la locataria.

La ex alcaldesa sólo podía hablar con sus sorprendidos empleados por un pequeño hueco que había en la cortina de metal.

Al final lograron sacar a la alcaldesa y  tiempo después la locataria fue obligada a abandonar el lugar y comenzó la demolición. La comerciante, de apellido Urióstegui tiene varios locales de artesanías en la calle 51 por 62.

Años atrás vendedores ambulantes pidieron entrar al mercado, al entonces alcalde Renán Barrera Concha, quien se los negó con el argumento de que el inmueble no era funcional.

 

 Intereses de líderes

También están los intereses de algunos líderes, debido a que quieren locales cuando ya poseen otros en el Lucas de Gálvez y en el mercado San Benito.

Hay unas 50 personas de la primera “Pepita” que piden un lugar, pero ya les fueron entregados locales a 20 de ellos en el mercado San Benito.

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